“Panta rhei, ouden menei” Todo cambia, nada es.

La importancia del dios solar en el sabbat del solsticio estival es clara
como la luz del día. Es el día más largo del año, y el sol está en su momento
más brillante y alto. Los adeptos a la brujería, como es lógico y natural, le rinden honor y le saludan en la cima de su ciclo anual, invocandole para ‘hacer huir los poderes de la oscuridad” y para atraer la
fertilidad a la tierra. El solsticio estival es quizá el sabbat más festivo de todos, por cuanto se regocija en plena corriente de la abundancia del
año, en el apogeo de la luz y del calor.
Sin embargo, el ciclo de los sabbats, incluso en la cúspide de su ale-
gría, siempre tiene en cuenta lo que subyace debajo y con anterioridad.
como decían los antiguos griegos:

“Panta rhei, ouden menei”:Todo cambia, nada es.

La vida es un proceso, no un estado, y los sabbats de las
brujas son esencialmente un medio de sintonizar con este proceso.
Así pues, en el solsticio estival, el  proceso se refleja en el otro tema
divino, el del rey del roble y el rey del acebo. Es la fecha en la que el rey
del roble, dios del año creciente, cae derrotado a manos del rey del acebo,
su gemelo y dios del año menguante, porque el caluroso momento culminante
del verano es también, por su propia naturaleza, el comienzo del
reinado del dios del acebo, con su inexorable progresión hacia el nadir
oscuro del solsticio invernal, cuando a su vez morirá en manos de un
renacido rey del roble.
Mitológicamente,la muerte del rey del roble en el solsticio estival se
manifestaba de muchas formas. Era quemado vivo, dejado ciego con una
estaca de muérdago, o crucificado en una cruz con forma de T; y en tiempos
remotos, el hombre que representaba al dios del roble era realmente
sacrificado. A su muerte seguía un velatorio de siete días. pero el rey del
roble mismo, como dios del año creciente, se retiraba a las estrellas
circumpolares, la corona boreal, el caer Arianrhod celta, esa rueda giratoria
de los cielos que los antiguos egipcios llamaron ikhem-sek,,qle
no conoce Ia destrucción” porque sus estrellas nunca se hundían en el
horizonte incluso durante el solsticio estival. Ahí esperaba su también
inevitable renacimiento.
Robert Graves sugiere que la historia bíblica de sansón (un héroe
folclórico del tipo rey del roble) refleja este modelo: después de haberle
sido arrebatado su poder, es cegado y condenado a servir en un molino
giratorio. (Podríamos sugerir que Dalila, responsable de su caída, representa
a la diosa en su aspecto de muerte-en-la-vida y eue, al rebajarse a
los villanos, el patriarcalismo hebreo olvidó o suprimió su secuela: que a
su debido tiempo, en su otro aspecto de vida-en-la-muerte, ella sería
destinada a ser la responsable de su restauración.)
Graves señala, también, que “como en la práctica medieval, san Juan
Bautista, que fue degollado el día de san Juan [24 de junioi, adquirió los
títulos y las costumbres del rey del roble, era natural que Jesús, como
misericordioso sucesor de Juan, adquiriera los del rey del acebo… ,De
todos los árboles que hay en el bosque, cualesquiera que sean, el mejor
decisivamente es el acebo’… La identificación del pacíficoo Jesús con el
acebo o la encina debe lamentarse como poéticamente absurda, excepto
en cuanto declaró que había venido a traer no la paz, sino la espada.,'(Za
Diosa Blanca, pp. 180-1.)

Todo sabbat de solsticio estival que se precie debe encerrar ambos
temas relativos a los dos dioses, pues los solsticios son puntos cruciciales
en ambos casos.¿ pero que hay de la Diosa? ¿Cual es su papel en el drama del
solsticio estival?
La Diosa ,como hemos señalado,se diferencia del dios en que ella nunca muere y
ni vuelve a nacer. En realidad nunca cambia, sino que simplemente presenta
diferentes caras.En el solsticio estival, la diosa muestra su aspecto de muerte
en la vida; su cuerpo terrenal es exhuberantemente fecundo y mensual, dando la
bienvenida a su consorte, el dios solar, en el cenit de sus poderes. Sin
embargo, sabe que se trata de un cenit transitorio y al mismo tiempo preside la
muerte del rey roble y la entronización de su oscuro gemelo (necesario por y
tanto positivo). En el solsticio estival la diosa baila su magnifica Danza de la
vida, sururrandonos, mientras lo hace. “Panta rhei, ouden menei”.

El solsticio estival es tanto un festival del fuego como del agua, siendo
el fuego el aspecto del dios y el agua el de la diosa, tal y como el ritual
debe, dejar claro. A veces, al solsticio estival se le llama también Beltane,
por que al igual que en el primero de mayo se encienden fogatas. Hay
quien apunta que el responsable de ello en Irlanda fue San Patricio, que
para suprimir las implicaciones paganas de la víspera del primero de
mayo cambió la’ noche de las fogatas’ a la víspera de San Juan. De esta
manera, es posible que se cambiase su significación, pero difícilmente se
pudo cambiar el nombre, porque en irlandés Bealtaine significa mayo y
el uso de este nombre para referirse al solsticio estival sólo pudo surgir
en países en los que no se habla gaélico.

En cualquier caso, el solsticio estival fue la principal festividad del
fuego en toda Europa, e incluso entre los árabes y bereberes Africa’ del
norte de Tuvo una importancia menor,
y una implantación más tardía en los países celtas porque en su origen
o por causas naturales no fundamentaron su existencia en función del sol
. Muchas de las costumbres han sobrevivido en la actualidad y muchas veces
se expresan haciendo girar o arrojando colina abajo una rueda llameante
como símbolo solar. como en Bealtaine y en Samhain (en realidad,
en todos los festivales) siempre se ha considerado
que la fogata poseía en sí misma un gran poder mágico.
Ya hemos mencionado (en Bealtaine) la costumbre de saltar el fuego.
y hacer pasar el ganado por encima. También se esparcían las cenizas
por los campos. En Irlanda, el césped quemado por el fuego de la víspera
de san Juan era un talismán protector.
En países que ro cultivaban se creía que el lino alcanzaría la altura lograda al saltar el
fuego. Los marroquíes se frotaban los cabellos
con pasta hecha de las cenizas para prevenir la calvicie.
otra costumbre muy extendida por toda Europa consistía
en fortalecer los ojos mirando al fuego a través de un racimo
de espuelas de los caballeros u otras flores sujeta en la mano.
El capítulo LXII de la Rama Dorada de Frazer es una mina de
información sobre festivales tradicionales del fuego.

Fuente: La biblia de las brujas

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3 comentarios

    • Alia en junio 21, 2011 a las 6:38 PM

    Considero que las identificaciones del Rey del Roble y del Rey del acebo con las tradiciones cristianas son erróneas en esta entrada. El Rey del Roble sería Jesús, que nace próximo al solsticio de invierno para sustituir el Dies Natalis Solis Invictus (aunque los Evangelios canónicos apuntan a que hubiera sido en primavera, puesto que los pastores guardan el ganado en el exterior por la noche), mientras que el Rey del Acebo sería (San) Juan, que nacería seis meses antes (próximo al solsticio de verano) de la prima de María, Isabel. Recuérdese que San Juan es el único santo católico del que se celebra el día de su nacimiento y el de su martirio. En las fiestas de San Juan (24 de junio) se celebra su nacimiento. ;)

    • Blacksam en junio 22, 2011 a las 12:07 AM
      Autor

    Y tienes razon la comparacion es absurda, de hecho fijate como termina:
    “Graves señala, también, que “como en la práctica medieval, san Juan
    Bautista, que fue degollado el día de san Juan [24 de junioi, adquirió los
    títulos y las costumbres del rey del roble, era natural que Jesús, como
    misericordioso sucesor de Juan, adquiriera los del rey del acebo… ,De
    todos los árboles que hay en el bosque, cualesquiera que sean, el mejor
    decisivamente es el acebo’… La identificación del pacífico Jesús con el
    acebo o la encina debe lamentarse como poéticamente absurda”

    Un saludo Alia

    • Alia en junio 22, 2011 a las 10:11 PM

    Lo que quería decir es que la identificación que hace Graves es incorrecta al equivocar la fiesta del 24 de junio: nunca ha celebrado la Iglesia católica el martirio de San Juan Bautista, sino su nacimiento. Aunque es un tipo muy leído, hay errores de bulto en la obra de Graves, no sé si intencionados o no.

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