Los Atalayas

Atalaya es un concepto común para la mayoría de las tradiciones Wiccan.
La descripción de más antigua forma de los Atalayas data desde los antiguos CULTOS ESTELARES, así como el moderno concepto de los Atalayas como Regentes de los Elementos, como son conocidos y utilizados en varios sistemas Wicca de hoy día.
Entre las Brujas del sur de Europa, los Atalayas son llamados “Grigori”, especialmente por los “Terranic” que las brujas de Italia, conocidas también como “Brujas Estelares”. La tradición Tenarra ha guardado y preservado los misterios estelares y es a través de sus enseñanzas que podemos entender en un sentido superior quiénes son los Atalayas.
El hecho de que los antiguos misterios estelares fueron preservados en Italia, es evidente en los escritos de Américo Vespucio. El describió detalladamente la constelación de la Cruz del Sur y mencionó que es visible desde la Mesopotamia. Su descripción fue escrita mucho antes de que cualquier navegante haya navegado al sur lo suficiente para verla por completo. Y fue escrita mucho antes de que cualquier persona del viejo mundo haya sabido que la constelación era enteramente visible desde Mesopotamia.
En la brujería de Italia, los Atalayas se atribuyen a un antiguo mito de la tradición Strega, en el que encontramos lo siguiente: “Entonces Diana fue a los padres del Comienzo, a las Madres, los Espíritus que son antes del primer espíritu…” Estos Espíritus son los Grigori, también conocidos en algunas tradiciones como los Ancestros. Los Atalayas son una antigua raza que evolucionó más allá de la necesidad de forma física.
En las enseñanzas de los Misterios, los Atalayas una vez vivieron en la tierra y bien podrían los orígenes de varias leyendas como Atlantis y Lemuria. En algunas leyendas dicen que los Atalayas vinieron originariamente de las estrellas y puede ser que hayan tenido una conexión con los antiguos egipcios. En las enseñanzas de los Misterios de Egipto, una de las contraseñas para ingresar al templo era: ” A pesar que soy hijo de la tierra, mi raza es de las estrellas”
En los primitivos cultos estelares de Mesopotamia, habían cuatro Estrellas Reales (conocidas también como Señores), que eran llamadas Atalayas. Cada una de las estrellas regía uno de los cuatro puntos cardinales. Este sistema en particular data del año 3.000 a.C.
La Estrella Aldebarán, marcando el Equinoccio de Primavera, era el Atalaya del Este. Régulus, marcando el Solsticio de Verano, era el Atalaya del Sur. Antares, marcando el Equinoccio de Otoño, era el Atalaya del Oeste. Fomalhaut marcando el Solsticio de Invierno, era el Atalaya del Norte.
Como símbolo de alabanza, eran construidas torres con los símbolos de los Atalayas. Estos símbolos eran puestos en las torres con el propósito de evocación. Las torres eran llamadas Ziggurats (montañas cósmicas) y dicen que tenían 270 pies de altura. Servían en parte como observatorios y eran construidas con 7 terrazas, representando los planetas conocidos hasta ese entonces. Durante los “Ritos de Invocación” los símbolos de los Atalayas eran trazados con antorchas o con la Vara Ceremonial, y sus Nombres Secretos eran invocados.
En la Mitología Estelar, los Atalayas eran dioses que guardaban los cielos y la tierra. Su naturaleza, así como su “Rango”, fueron alterados por los sucesivos cultos Lunar y Solar que reemplazaron al culto Estelar.
Eventualmente los Griegos redujeron a los Atalayas como Dioses de los Cuatro Vientos, y los Cristianos los redujeron a Principados del Aire. La conexión con las estrellas es vagamente recordada en la concepción cristiana de los ángeles, a pesar de ser llamados Luceros del Cielo en la Biblia.
Los Kabalistas los organizaron en Arcángeles, lo cual asumo, deriva del antiguo concepto hebreo de una orden de ángeles conocida como atalayas. De acuerdo con esta creencia los Atalayas eran gobernados por cuatro Gran Atalayas conocidos como Miguel, Gabriel, Raphael y Auriel. Los hebreos sin duda “prestaron” esta creencia de sus vecinos quienes practicaban el Culto Estelar y Lunar por naturaleza. La religión hebrea era altamente ecléctica en naturaleza.
En muchas tradiciones Wicca, estos Ancestros son guardianes de los planos astrales, protectores del círculo de ritual, y testigos de los círculos, títulos que se han mantenido por mucho tiempo.
Cada uno guarda uno de los Cuatro Cuartos del círculo; que son los portales del círculo. En la antigüedad las torres eran lugares de protección para las ciudades, y los atalayas eran los encargados de protegerlas, formando un ejercito grande como la guardia nacional americana.
Originalmente los Atalayas eran dioses menores, encargados de guardar los cielos y la tierra. Entre las brujas de Italia; eran los guardianes de las entradas al Reino de Asteris, que es el hogar de los dioses, en la tradición Strega. En la Wicca moderna, los Atalayas son concebidos como “Regentes del Reino de los Elementos”, conocidos como Señores de las Atalayas. La antigua tradición Wicca, los concebían como dioses antiguos, llamándolos los Ancestros, quienes guardan el portal al Otro Mundo.
Fuera de la tradición Wicca, los Atalayas son más bien relacionados con la religión Judeo/Cristiana, bajo el concepto de Angel Guardián. En el Antiguo Testamento (Daniel 4:13-17) se hace una referencia al “Irin”, o Atalayas, que parecen ser una orden de ángeles (en la antigua tradición hebrea, Irin era una orden de ángeles superior, que se sentaban en el Supremo Consejo del Juicio de la Corte Celestial). En los Libros Apócrifos, de Enoch y Fubilees, los Atalayas son mencionados como ángeles caídos, que fueron enviados a la tierra originalmente para enseñar al hombre la ley y la justicia. En el “Libro Secreto de Enoch”, los Atalayas, llamados de la misma manera en el libro, son ángeles rebeldes que siguieron a Sataniel en la guerra celestial.
Gustav Davidson, en su Diccionario de Angeles, describe a los atalayas como una orden de ángeles, conocida con el nombre de Guardianes. En la tradición Rabínica y Kabalística, los “buenos” Atalayas viven en el Quinto Cielo, y los “malos” en el Tercer Cielo. Los del quinto son gobernados por Gabriel, Miguel, Raphael y Auriel. En el “Libro Apócrifo del Génesis” dice que Noé es hijo de un Atalaya que durmió con su madre Bat-Enosh.
En el Diccionario de Angeles, los Atalayas son listados como los ángeles caídos que instruyeron a la humanidad en las artes antiguas. La más común asociación encontrada en varios textos de magia medieval con relación a los Atalayas es:
Araquiel: enseñó las señales de la tierra
Armaros: enseñó el propósito de los hechizos
Azazel: enseñó las artes de la cosmética
Barquel: enseñó astrología
Ezequeel: enseñó el conocimiento de las nubes
Gadreel: enseñó contracción de armas de guerra
Kokabeel: enseñó el misterio de las estrellas
Penemue: enseñó la escritura
Sariel: enseñó el conocimiento de la Luna
Semjaza: enseñó el encantamiento con hierbas
Shamshiel: enseñó las señales del Sol.
Esta segunda parte en el comienzo, sigue con la comparación de los Atalayas con los ángeles, para lo que recomiendo a los que no tienen un conocimiento de teología cristiana, se hagan con una Biblia y lean los pasajes citados, luego pasa a la explicación de los Elementales y los Atalayas y concluye con la explicación detallada del trabajo de los Atalayas en el círculo.
Son estos mismos ángeles a quienes se refiere el libro del Génesis. De acuerdo con la mitología Cristiana, sus “pecados” llenaron la tierra de violencia y el mundo fue destruido por culpa de su intervención. Esto por supuesto, es la creencia bíblica que tiene poco que ver con la Mitología Wiccan. Richard Cavendish, en su libro “Los poderes del Mal”, hace referencia a que los posibles gigantes mencionados en Génesis 6:4, son los Gigantes o Titanes de la mitología Griega. El además, describe los Atalayas como ángeles caídos que los magos invocan en Magia Ceremonial.
En el “Génesis 6:1-7” se da una base explicativa en cuanto a la referencia bíblica. Cavendish, hace referencia a que los Atalayas eran llamados así por ser estrellas, los “ojos de la noche”.
San Pablo, en el nuevo testamento, llama a los ángeles caídos, “principados”: “…porque no tenemos lucha contra sangre ni carne, sino contra principados…… que habitan en lugares celestiales”; además de ser Pablo mismo quien llama a Satanás “Príncipe de los poderes del aire” conectando así mismo a Satán (quien es llamado estrella en (Isaías 14:12-14) con los seres etéreos, quienes fueron conocidos posteriormente como demonios y principados del aire.
Este tema fue luego desarrollado por el teólogo Francés del siglo XVI llamado Sinistrari, quien  habla acerca de seres que están entre los hombres y los ángeles. Él los llama demonios y los asoció con los Elementos de la naturaleza, Aire, Agua, Tierra, Fuego. Esto sin embargo, no era un concepto nuevo ya que era enseñado por sectas gnósticas mucho tiempo antes en los primeros días de la Cristiandad. Clemente de Alejandría, influenciado por la cosmología Helénica, atribuyó el movimiento de las estrellas y el control de los cuatro elementos a los seres angelicales.
Sinistrari atribuyó cuerpos de fuego, agua, tierra y aire a estos seres, y concluyó que fueron creados por el fuego y el aire. El Cardenal Newman, escribiendo a mediados del año 1.800; propuso que existieron ciertos ángeles que no fueron ni buenos ni malos, sino “parcialmente caídos” de los cielos. Esto parece apoyar el texto de Davidson que ubica a los Atalayas en dos diferentes cielos.
Muchas tradiciones Wicca modernas ven a los Atalayas como Regentes de los Elementos, Señores de los Cuatro Elementos de la creación: Tierra, Aire, Fuego y Agua.
Estos elementos reciben sus poderes de criaturas conocidas como Elementales. Dentro del elemento de la tierra viven los Gnomos; en el aire las Sylphides (o Sílfides); en el fuego la Salamandra, y en el agua la Ondina. Estas Razas Elementales tienen su propio Regente; por ejemplo, el de la tierra es Gob, el aire es Paralda, el fuego es Djin, y el agua es Necksa. En algunas tradiciones Wicca, como los alexandrian, nombres de antiguos dioses romanos son atribuidos a los dioses de los cuatro vientos: Boreas, Eurus, Notus y Zephirus.
En parte, el moderno uso de elementales asociados con los Atalayas, deriva del trabajo del Dr. John Dee y su investigación sobre Magia Enochian. En ella, se hace un gran énfasis en los Cuartos Elementales y los Atalayas. Algunas personas creyeron que Gerald Gardner introdujo esta creencia en la Wicca, luego de su contacto con Aliester Crowley. Crowley estaba más involucrado en sistemas y rituales de magia que incorporaban enseñanzas Enochian y egipcias. De todas maneras, la presencia de estas creencias en la antigua religión data de la más antigua Teología de la Magia.
En la enseñanza de los Misterios de la Wicca, aparecen dos portales en el círculo del ritual: El portal de los Atalayas y el de los Elementales. En el diagrama siguiente, van a ver dos círculos, uno dentro del otro. El corredor en el medio es conocido con el nombre de “Mundo entre los Mundos”. Desde una perspectiva metafísica, esta dimensión debe existir para que la energía mágico/ritual viaje entre los mundos. Es aquí donde los portales de los Elementales son utilizados, ya que representan las puertas de acceso al Plano de las Fuerzas (Plano Elemental o de los Elementos), que existe entre la dimensión Física y la Astral.
Seguido al portal de los Elementales, al otro lado del corredor, está el portal de los Atalayas. Mientras los regentes Elementales guardan el acceso entre este mundo y el de las fuerzas, los Atalayas los puntos directos de acceso al plano Astral. Es allí donde los aspectos de Magia Elemental (Baja Magia) y Magia Astral (Alta Magia) entran en juego. La Baja magia es simple o básica y Alta magia es más ritualizada. Esencialmente es la diferencia entre Shamanismo y Magia Ceremonial.
Hoy en día existe una gran confusión en cuanto a los Atalayas. Algunos los ven como Regentes de los Elementos, semidioses, Guardianes, Maestros Espirituales, o Inteligencia Planetaria. Todos estos conceptos son aspectos de los Atalayas. Los Atalayas son también asociados con los Angeles judeocristianos, pero esa asociación está hoy día tan distorsionada que lo único que logra es crear más nebulosa sobre este tema.
Para entender realmente a los Atalayas, necesitamos entender su función dentro de la Wicca como religión. Nuestro primer encuentro con estas entidades usualmente ocurre en la invocación del círculo en el cual practicamos los ritos. Los Atalayas son llamados a proteger el círculo y presenciar el rito (en su función de testigos).
Proteger el círculo se explica por sí solo pero, por qué el rito necesita testigos?
Como respuesta a esta pregunta consideremos la relación que existe entre un Wiccan y los Atalayas. Cuando uno es iniciado primeramente, es llevado delante de los cuatro puntos o cuartos, donde los Atalayas han sido convocados. El iniciado es presentado ante el Atalaya y su nombre Mágico es revelado. Este es el primer pase en la unión que debe haber entre el iniciado y los Atalayas. Desde ese momento el iniciado es “Guardado” y asistido. Este lazo también sirve como salvaguarda, ya que cada rito realizado por un Wiccan, es guardado y anotado por los Atalayas.
Los Atalayas guardan los portales al Reino Astral, y permiten al acto mágico transformarse en sustancia astral, o deshacer la carga mágica. Es por eso que ciertos símbolos y fórmulas son realizados en la invocación, de manera de anunciar que es un entrenado practicante (es decir, uno que juró no dar mal uso a las artes mágicas) el que está celebrando el ritual. Existe un eslabón bien definido entre los poderes de un Wiccan y su armonía con los Atalayas.
En la tradición Wicca, son los Atalayas quienes asisten en el crecimiento espiritual y quienes escoltan al otro reino después de la muerte física. Nada puede esconderse de los Atalayas y al final de todo, el Wiccan los conocerá como “Los Temerosos Señores del Espacio Exterior” o los “Los Poderosos Guardianes”, esto no es una situación a ser vista como que “ellos nos castigarán si no somos buenos”, sino como que el Karma será retribuido correctamente.
Los Farrar, en su libro “The Witches’ Way” quizás explican mejor el papel de los Atalayas como Señores del Karma:
“Hemos hablado de Karma como un proceso casi impersonal puestos en marcha por las inexorables leyes de causa y efecto. Y ese es su básico principio de acción. 
Pero eso no significa que no hay intervención o que los llamados Señores del Karma son meros observadores. Altas entidades de varias clases existen y funcionan en planos no materiales, intermediando entre la humanidad y la Ultima Fuerza Creativa, como haya sido reconocida por varias religiones.” (traducción del libro de los Farrar)
Desde su original adoración como semidioses, los Atalayas han sido honrados como la raza espiritual que vigila al mundo. Vimos también lo que dijeron los estudiosos de ellos. Hoy en día los conocemos como Guardianes de los Portales, que conectan las entradas y salidas al mundo y que conecta al plano físico.
También los conocemos como Guardianes de la Antigua Sabiduría y Guardianes de las Artes.
Asi pues en algunas tradiciones Wicca al Invocarlos se realiza la Llamadas a los cuartos
Se llama “cuarto” a cada uno de los puntos del círculo que se enfrenta directamente con uno del los cuatro puntos cardinales principales. Como ya lo mencione esto se ha tomado prestado de la Magia Ceremonial. Cada uno de éstos puntos cardinales tiene asignado uno de los cuatro elementos, con el quinto (Akasha) representado por el centro, que es donde se ubica el Altar.
En la Wicca tradicional, los elementos que se atribuyen a los puntos cardinales son fijos, y para Europa son los siguientes:
Este: aire, corresponde al Conocimiento en lo que se conoce habitualmente como la “pirámide de los brujos”.
Sur: fuego, corresponde a la Voluntad.
 
Oeste: agua, corresponde al Atrevimiento (emoción)
Norte: tierra, corresponde al Guardar Silencio
Esto sin embargo no se mantiene en todas los grupos, y alguno prefieren trabajar con la topología local, utilizando por ejemplo el Este para el elemento Agua si tiene un río en ésa dirección.
Y obviamente, aún si utilizamos la estructura formal, si estamos trabajando en el Hemisferio Sur, el patrón deberá invertirse. Estas indicaciones pueden parecer muy vagas, pero lamentablemente la única forma de ver qué funciona mejor en nuestra práctica es probar varias opciones.
La llamada en sí consistirá en invocar los poderes que asociemos con el punto cardinal en cuestión. Aquí de nuevo las acciones, e incluso a quiénes están dirigidas nuestras invocaciones, varía de acuerdo al practicante y la tradición.
La Wicca tradicional prefiere trabajar con los Guardianes de las Atalayas, entidades que se cree presiden sobre cada cuadrante y sobre el Elemento que le corresponde. Otras tradiciones prefieren invocar a algún elemental correspondiente al Elemento en cuestión. Algunos otros -en particular si están influenciados por Magia Ceremonial- prefieren trabajar con ángeles. Finalmente, otros prefieren invitar directamente a Deidades asociadas o con el cuadrante o con el atributo respectivo. De elegir ésta última opción, es aconsejable el utilizar un único panteon.
En general, el núcleo de ésta llamada es una invitación respetuosa a la entidad a la que nos dirigimos, usando palabras, gestos, sonidos, acciones, perfumes, o una combinación de éstos. Estas llamadas comienzan tradicionalmente en el Norte o el Este (de nuevo, depende de la tradición y el uso) y se realiza en sentido deosil (horario).
En algunos casos, como ser para rituales de la Luna Oscura, o que se realicen para eliminar situaciones de nuestra vida, o similares, el círculo puede trazarse en sentido widdershins (anti-horario). Sin embargo, ésto no es una práctica que vayamos a encontrar comúnmente.
Formas habituales de marcar los cuartos son el utilizar velas, elementos físicos (una maceta para la tierra, una copa pequeña para el aguar, una vela para el fuego, incienso para el aire), piedras o cristales (en éste último caso, en lo posible cristales que normalmente se asocien con el elemento en cuestión).
Autor: Portos Goldwing

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