La Meditación de la Llama

velaencendidaLa meditación de la llama está diseñada para liberar muchas de las áreas emocionales de tu conciencia. Es bueno hacer esta meditación si te sientes irritado, molesto o enojado o, en otras palabras, emocionalmente desestabilizado.
La meditación de la llama trata con las energías específicas y poderosas del fuego. El fuego siempre es un arma de doble filo. Puede ser usado para grandes propósitos, como dar calor, cocinar, construir, decorar y embellecer. Sin embargo,
cuando está fuera de control, el fuego es una de las fuerzas más destructivas que existen. Yo tomo con extrema cautela cualquier meditación que use al fuego como punto central. Te sugiero que respetes siempre la fuerza con la que estás trabajando y que apliques tu sentido común al manejar el fuego.

Practicar la meditación de la llama puede tener un impacto directo sobre tu
estado de sueño. Por lo general, la conciencia que tienes de tus sueños aumenta.
Después de practicar la meditación, puedes recordar mucho mejor tus sueños cuando
despiertas, y éstos son de una naturaleza poco común. Es posible que sueñes con
fuego y que experimentes confusión a nivel emocional en ellos. No dejes que esto te
afecte. Las emociones se están liberando; se te está estabilizando a nivel emocional,
lo que es uno de los beneficios más importantes de esta técnica.
Como ésta es una técnica tan poderosa, te sugiero que la practiques con mucho
cuidado. La primera vez no lo hagas por más de cinco o diez minutos. La energía que
activa este ejercicio y los patrones emocionales que libera son mucho más dinámicos
de lo que estás acostumbrado a manejar. Haz la meditación durante cinco o diez
minutos y luego observa atentamente qué ocurre con tu patrón de sueño y tu
estabilidad emocional. Deja de hacer la meditación por unos días si ocurren cosas
poco comunes o si te sientes inseguro al hacerla. Deja que el tiempo estabilice las
cosas y, entonces, vuelve a practicarla. Si todo parece en orden, sigue adelante y haz
la meditación durante un tiempo más prolongado. Nuevamente observa los patrones
de sueño y tus emociones. Si éstos se agitan, déjala por unos días y vuélvela a hacer
cuando te estabilices nuevamente. A medida que te acostumbres a estas energías
superiores, podrás hacer la meditación por períodos de tiempo más largos. Mi
sugerencia es que nunca hagas la meditación de la llama por más de veinte minutos al
día, y eso ya es bastante. Tú puedes lograr todo lo que necesitas en ese lapso.
Hacerla por más tiempo podría no ser beneficioso para ti.
Para practicar la meditación, consigue una vela que sea más alta que el
receptáculo que la sostiene, de modo que puedas ver claramente la llama. No
importa qué tipo de vela utilices. Puedes usar velas largas, gruesas o cirios
pequeños. Todas ellas sirven, siempre y cuando la vela no esté metida en un
recipiente que te obligue a mirar la llama hacia abajo. Tienes que poder ver la llama
fácilmente mirando al frente.
Puedes sostener la vela o colocarla sobre algo en tanto quede al nivel de los
ojos. Si puedes, es mejor que encuentres un lugar donde colocarla, eso elimina el
riesgo de dejar caer la vela al entrar tú en la meditación. Nunca hagas esta
meditación en la cama o en un lugar donde haya peligro de incendio.

Siempre apaga la vela tan pronto termines la parte de la meditación que utiliza la llama.
Una vez que tengas preparada la vela y el lugar para tu meditación, enciende la
vela, siéntate cómodo y pide que la Luz te proteja y que la meditación te traiga sólo
aquello que es para tu mayor bien. No es necesario, pero si quieres puedes colocar
música suave de fondo; te puede ayudar a mantener un punto de enfoque, un punto de
referencia para la mente y su ritmo.
Comienza por fijar tu mirada en la llama, colocando tu conciencia delante,
dentro de ese punto de luz. Sólo presta atención a lo que ocurre dentro y alrededor
de la llama, y observa las sensaciones y reacciones en tu cuerpo. Es muy importante
que mientras estés mirando la llama, no te permitas entrar en nada que parezca un
estado de trance. En este ejercicio es fácil que eso suceda, por eso es importante que
mantengas la energía fluyendo hacia adelante y hacia afuera, en dirección a la llama
o fluyendo hacia arriba. No dejes que la energía decaiga dentro de tu conciencia. Si
sientes que la energía comienza a caer o a disolverse internamente, inmediatamente
apaga la vela y detén la meditación. Estas energías no deben utilizarse mal.
El estado de trance no es un estado muy positivo o elevador. No produce un
despeje positivo de la inestabilidad emocional. Ciertamente puede incrementar el
desequilibrio y confundir tu conciencia. Por eso es extremadamente importante que
observes este potencial cuidadosamente y mantengas la energía fluyendo hacia arriba
y hacia fuera y detengas la meditación tan pronto como sientas que la energía está
decayendo internamente. Lo sabrás. Podrás sentir si estás cayendo en un trance. Si
puedes volver a elevar y dirigir la energía hacia fuera y enfocarla en la llama, está
bien. Si no puedes, detén la meditación.
Al poner tu atención en la llama, ciertas áreas emocionales pueden empezar a
agitarse dentro de ti. Es posible que te sientas intensamente perturbado y desalentado
cuando la confusión de tu vida es expuesta para ser purificada en el fuego del
Espíritu, simbolizado por la llama. Sólo observa los sentimientos que se presenten,
mantén tu concentración en la llama y libera todos esos sentimientos en la Luz.
Vuélvete un canal neutral a través del cual puedan fluir las emociones hacia fuera y
ser limpiadas.

Puede que sientas un tirón o una sensación pulsante en el área situada entre los
ojos o en la cabeza. Tal vez te lloren los ojos o se te nuble la visión. Todo es parte
del proceso de liberación y elevación hacia áreas de mayor percepción y de mayor
conciencia. Al observar la llama, puedes notar que ésta se dispara hacia arriba o empieza a
titilar casi violentamente por unos instantes para luego volver a arder normalmente.
A veces esto puede suceder ocasionalmente, otras veces puede ser permanente. Hay
unas cuantas causas posibles. Una es que algo en la mecha de la vela haga que la
llama titile y se queme de forma irregular. Cambia de vela, si eso te distrae. Si no es
la mecha, podría ser que tú mismo estés respirando sobre la vela, haciéndola titilar.
En ese caso, puedes respirar más suavemente o retirar un poco la vela para que tu
respiración no la afecte. Si no es ni la mecha ni tu respiración, podría ser la energía
presente la que cause la titilación de la vela, haciendo que queme con una llama
inusualmente alta. Podría ser sólo el poder de tu conciencia proyectándose sobre la
llama. Al enfocar y enviar la energía hacia la llama, puede que la hagas subir o bajar
unos centímetros al redirigir la energía. Eso te dará una indicación de lo que estás
haciendo.

La llama de la vela quemará y eliminará la energía sobrante. Ésta es una de las
razones por las cuales es bueno tener una vela encendida en casa, ya que quema y
transmuta el exceso de energía. Es particularmente útil si alguien está expresando
inestabilidad emocional de algún tipo. Cuando esto sucede, se libera un exceso de
energía en el ambiente y una vela encendida ayuda a estabilizar a las personas y
evita que tú recojas su energía negativa.
La llama tiene un campo de energía y al contemplarlo puede que comiences a
percibir los colores de dicho campo de energía. Podrías ver los colores en el
exterior de la llama que siguen muy de cerca la forma de la llama o podrías verlos
como un destello circular que la bordea, pero que también se extiende más allá de la
llama misma. Puedes ver también un destello circular en la punta de la llama o en el
halo de calor encima de ella. Los colores primarios que verás serán el verde, el azul
y el rojo, y el violeta, al sintonizarte con la frecuencia espiritual. Algunas veces
podrías ver incluso un arco iris de colores dentro de la llama.
Existe una fuerza elemental que trabaja con la llama. Es una fuerza vital, una
conciencia que viene del reino dévico (que es la parte inferior del reino de los
ángeles) y es parte de la existencia del fuego. ¿Recuerdas la historia bíblica del
profeta que fue arrojado al fuego? Un ángel apareció y lo protegió para que no se
quemara aunque estuviera en medio del fuego. Ésa fue una forma del fuego elemental
o un ángel del fuego; existen y tienen dominio sobre el fuego. Pueden controlarlo, lo
mismo que todas sus funciones. Hay personas que están sintonizadas con esas formas
de fuego y pueden trabajar con ellas. He conocido a personas que pueden eliminar
quemaduras del cuerpo porque trabajan con los señores del fuego. En las culturas
antiguas, las personas casi siempre veneraban a dioses del fuego. En Hawai, por
ejemplo, adoraban al dios del volcán, que era una forma del dios del fuego. Estas
fuerzas definitivamente existen y se puede establecer comunicación con ellas.
Al contemplar la llama de la vela, puedes ver aparecer la deva del fuego. Por
lo general, aparecerá como una figura pequeña, de forma casi humana, pero de fuego.
Puede aparecer con brazos, piernas y cabeza, aunque puede titilar y retorcerse como
lo hace la llama. Puede parecer transparente o puedes verla en el borde de la llama o
en su cúspide, e incluso algunas veces, ligeramente por encima de la cúspide de la
llama o en el área oscura del centro. Puede aparecer y mantenerse fija por un instante
o puede sólo destellar momentáneamente. Algunas personas la describen como un
pequeño hombre con cabeza y brazos, pero sin piernas. Algunos la han descrito
como una luz inusual dentro de la llama, que titila de un lado para otro. Otros la han
visto con tanto detalle, que incluso hasta le han visto facciones. Parece que las
experiencias de cada persona son diferentes. Puede que la veas o no. Si la vez,
tendrás un punto de referencia para saber de qué se trata.

Es interesante anotar que la única restricción que tiene el hombre es su duda y
su falta de confianza en su habilidad para hacer todas las cosas. En tu conciencia no
existen restricciones y, por eso, puedes entrar en esta meditación y tener éxito. La
conciencia de la deva del fuego es restringida, debe mantenerse dentro del patrón de
energía del cual recibe su existencia. Pero tú puedes trasladar tu conciencia hasta
ella y contactar su ser. Te puedes comunicar con ella en sus términos. Puedes
moverte hacia cualquier patrón de energía y percibirlo directamente, porque eres
flexible y multidimensional, pero debes desarrollar la forma de conciencia de la
totalidad del ser. Ésta y otras meditaciones que he compartido3 son de gran valor
porque expanden tu conciencia sobre todos los niveles de tu existencia e incrementan
tu flexibilidad para viajar de un estado de conciencia a otro.
Al observar la llama, podrías caer en un estado casi de ensoñación, inclusive
durante la meditación misma. Está bien que sigas las imágenes que te lleguen, en
tanto mantengas la energía fluyendo hacia arriba y hacia fuera. Observa las imágenes
y dirígelas hacia fuera y hacia la llama. Puede que estés recordando algo de tu vida
actual, cosas que te ocurrieron cuando eras más joven o cuando eras apenas un niño.
Puede que sigas retrocediendo en el tiempo a etapas cada vez más tempranas de tu
vida y que de pronto te salgas de esta vida y pases a otra. Estarás recordando cosas
que no te ocurrieron en esta vida o podrías contactar los archivos de tus existencias
previas; todo eso puede suceder con esta meditación. Solamente fluye con la
experiencia, y simplemente deja pasar las imágenes que aparezcan. Libéralas en la
llama y observa cómo se purifican y limpian de tu conciencia.

vela_azulSi sientes los párpados pesados y que tus ojos se cierran, o si el tiempo que te has fijado para observar la llama se cumple, apaga la vela, reacomódate en la silla y entra a una meditación en silencio. Con los ojos cerrados, sólo observa cualquier
cosa que aparezca en la pantalla de tu ojo interno. Mantén piernas y brazos descruzados para que la energía pueda fluir libremente. Podrías ver una variedad de siluetas, muchas formas o luces extrañas. Sólo déjalas fluir; no tienes que preocuparte por lo que son. Podrías ver la “deva” del fuego durante esta parte de la
meditación. Sólo reconoce su presencia y envíale Luz y amor. Si ves imágenes de tu
pasado durante esta parte de la meditación, bendícelas y bendícete con la Luz y déjalas ir. Soltar estos patrones puede traerte una gran sanación y equilibrio.
Cuando hayas estado sentado en silencio con los ojos cerrados durante algunos
minutos, intuitivamente sentirás cuando se eleva la energía de la meditación y
entonces la meditación habrá terminado. Si te sientes mareado o tienes dificultad
para moverte, podrías decir el tono de “i” internamente o en voz alta un par de
veces. Haz un sonido de iiiii sostenido, comenzando con la voz en un timbre bajo y te
lo imaginas abajo, alrededor de los pies; luego, elevando el timbre de voz, te
imaginas subiéndolo a través del cuerpo, hasta alcanzar la coronilla, para luego
volverlo a bajar hasta los pies, bajando el timbre de voz. Al cantar este tono un par
de veces, tus energías se ordenan y puedes anclarte nuevamente en el nivel físico.

Una vez que hayas leído toda la información acerca de la meditación de la
llama, cuando vayas a hacer la meditación puedes usar de apoyo el resumen que
viene a continuación:
1. Consigue una vela que sea más alta que el receptáculo que la sostiene.
2. Coloca la vela donde puedas ver la llama a la altura de los ojos o sostén tú
mismo la vela a la altura de los ojos.
3. Pide que la Luz te proteja y que sólo suceda aquello que es para el mayor
bien.
4. Comienza mirando fijamente la llama a la altura de los ojos, haciendo fluir tu
energía hacia fuera y hacia la llama.
5. Contempla la llama y observa tu cuerpo, mente y emociones, permitiendo que
lo que ocurra sea liberado en la Luz.
6. Si encuentras que tu energía comienza a disminuir o a irse hacia dentro,
vuelve a enfocar tu energía hacia fuera, en dirección a la llama, o apaga la vela y
detén la meditación.
7. La primera vez, haz la meditación por cinco o diez minutos; posteriormente
puedes incrementar el tiempo hasta un máximo de veinte minutos.
8. Para finalizar la meditación, apaga la vela, cierra los ojos y siéntate en
silencio durante algunos minutos.
9. Para volverte a centrar en tu cuerpo, canta un par de veces el sonido “i”,
internamente o en voz alta. Haz un sonido de iiiii sostenido, comenzando con un
timbre de voz bajo e imagínatelo abajo, alrededor de los pies; luego, elevando el
timbre de voz, visualízalo ascendiendo por el cuerpo hasta la coronilla y, luego,
bajando el timbre de voz, bájalo otra vez hasta los pies.
10. Observa tus emociones. Si te sientes emocionalmente vulnerable, espera un
día o dos hasta estabilizarte, antes de volver a hacer la meditación.
11. Pon atención a tus sueños. El despeje que comienza con esta meditación
podría continuar en el estado de sueño y la energía de la meditación posibilitarte que
recordaras mejor tus sueños. Si aparece intranquilidad en los sueños, espera a que
éstos se estabilicen, antes de volver a hacer la meditación.

Extracto del libro: Viaje durante los sueños (John Roger) Amazon

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