El Elemento agua

El Agua es emoción, sentimientos, sueños y alimento del corazón. Refresca, enfría, es
húmedo, fluido, pesado y misterioso, toma la forma de cualquier cosa que lo contiene. El
Agua es el alimento de la vida, y esencial para la vida, puesto que todas las cosas
emergieron del mar. El Agua apaga la sed de la Tierra hecha estéril por el Fuego y el Aire.
El Agua es serenidad. Es azul, claro y pasivo, pero se cuela por las grietas de nuestras
defensas. Fluye con nuestro humor, y no se puede agarrar, ya que se resbala por las
manos. Es la rápida corriente de una tormenta en ciernes, la pesada espuma a
lomos de las mareas del océano. Puede corroer y ahogar. Empero también es la
apacibilidad de las ondas en una piscina de cristal. Mueve, mengua, fluye, limpia, alivia.

Es el brillo del Santo Grial, sostenido en alto y desbordando con amor, o repentinamente
volcado para sofocar con lágrimas. Es el lamento de la alegría o el sollozo de la
angustia.
“Camina cuidadosamente con tu corazón, pues te atreves a caminar sobre el Agua”.
El Agua es crepúsculo – el Sol, sombreado en el oeste, y la líquida luna de plata, escalando
lentamente para reclamar el cielo oscurecido de las sombras. Es otoño – el temblor de las
hojas a medida que pasa el ánimo del verano.
El Agua es Madurez, la hermana de Sentimiento. Cambia. Ajusta. Es el azul jade de la depresión,
y el tinte sutil, pasivo de la alegría. Es nuestro ser astral. Forma nuestros pensamientos, pero los
pensamientos pueden darle forma. Es empujado e inspirado por los vientos del aire,
absorbido en la plenitud de la Tierra, pero en una tormenta amenaza con ahogar el
Espíritu, la energía, el deseo de la vida. Porque el Agua escupe en la cara del Fuego.
Sólo el Agua puede traer la santidad del amo verdadero, el balance de la armonía. Es
engañoso, sutil y huidizo. Tiene fuerza y poder, ritmo y ciclo, caridad y compasión. Es
el espejo brumoso de los instintos subconscientes de nuestro pasado, y nuestra
necesidad consciente del futuro.
El Agua es el murmullo secreto de nuestro corazón, y la reflexión gentil del Espíritu en
manifestación.

EL AGUA DENTRO DE NOSOTROS

Las Emociones son tan extrañas Las Emociones son tan extrañas e
inexplicables como lo es el agua. Ellos surgen dentro de nosotros, a menudo por su propia
cuenta, sin tener en cuenta la razón o el pensamiento y, sin control, pueden
conducirnos al trauma y la confusión. Muchas veces una persona podrá decir “conozco la
lógica del asunto, pero en realidad es un asunto diferente.” Cuando estamos heridos a
menudo lloramos. Cuando estamos felices a menudo lloramos, y a menos que podamos
contener nuestras emociones, podemos anegarnos y a otros con nuestras lágrimas.

El Agua necesita ser contenida porque si no corre desenfrenada y desperdiciada. Observa
el movimiento de agua cuando cae en forma de cascada, cristalina y clara encima de las
rocas de una quebrada, luego compárala con la quietud límpida de un claro herboso junto a
un remanso, y cómo se expresan ambas cosas dentro de tu propia naturaleza. Deja
correr el agua de la llave y siente su frescura deslizándose entre tus dedos, después intenta
recogerla con tus manos.
Imagina lo que pasaría si e rompieran las paredes de un dique, o si los ríos se secaran
y la temporada de lluvias no llegara nunca. Todo esto se puede comparar con los
sentimientos dentro de nosotros, tranquilos y mansos como la quietud de un remanso, o
tan furioso e incontrolable como las altas y poderosas olas de un mar tormentoso.
El Agua es el gran purificador, limpia y lava el desorden y la mugre, lo mismo que la
emoción más elevada de amor puede limpiar y revitalizar nuestro ser interno.
El Agua no es ligera y luminosa como el Aire, que representa el coqueteo, y no tiene el
calor del Fuego, que es el deseo. Es blanda, límpida, maleable, y se puede contener
fácilmente o derramar por el toque del amor. Los pensamientos pueden agitar las ondas del
agua, o batirlas en una tormenta.
Nuestro Espíritu de entusiasmo puede humedecerse severamente por la emoción
incontenida, pero la Tierra y la estabilidad dentro de nosotros se avivan y se enriquece
con el fresco y gentil toque de la lluvia.
¿Que tan emotivo eres tú? ¿Puedes contener tus sentimientos para que enriquezcan tu
naturaleza, y nutrir y reavivar a quienes están a tu alrededor? ¿O eres demasiado reactivo,
rápido en ofenderte, o quizá inmovilizado por miedos irracionales? ¿Qué significan la alegría
y la tristeza para ti? ¿Te atreves a permitirte amar verdaderamente?

CUANDO HAS PERDIDO EL CAMINO…..

Camina por una playa, nada en un límpido remanso, o toma una ducha y siente que el
agua lava y arrastra tus problemas. Limpia y sosiega. Relájate e imagina la alegría de
poder permitir que tus sentimientos fluyan a través tuyo sin restricción ni miedo. Nadie
puede tener verdaderamente tu amor a menos que en verdad te ames a ti mismo. El
Agua es acerca de la tranquilidad, la apacibilidad y la compasión, el florecimiento
de un corazón abierto. Es acerca del amor, y sobre todo el amor de dar sin pedir nada a
cambio, y sin condiciones.

ELEMENTALES DEL AGUA- NIXSA

Si se está de pie junto al mar en un día ventoso de otoño, y se observa a las olas
cuando chocan en la orilla, es posible que en la lejanía se vea una forma translúcida,
encorvada, estirándose desde las profundidades del lecho marino abajo. Es
Nixsa, y su reino queda en las profundidades de los océanos y los ríos de la tierra.
Es el Señor del Elemento Agua, y reside bajo la jurisdicción del Arcángel Gabriel, su Amo.
Cuando quiera que Gabriel es invocado por protección, Nixsa se elevará a su lado, fluido
y cambiante, trémulo de poder, mientras en chorros de rocío espera hacer su cometido.
Juntos dirigen y comandan el movimiento de la lluvia, el flujo y reflujo de las mareas, y las
respuestas instintivas sobre la tierra.
Quien ve a Nixsa, dice que es una figura arremolinada, majestuosa, de pujante
intensidad. Sus cabellos son largos y fluidos, tocados con el brillo húmedo de alga marina,
y salpicado como tentáculos de plata y gris.
Sus ojos son gotas luminosas, siempre en tembloroso movimiento, reflejando el eco de
un siglo de lágrimas, y a su alrededor extiende una capa, del color de alga marina,
bordeada con espuma blanca de las altas olas del mar.
Nixsa puede ser tan gentil y maleable como un límpido remanso, o danzar y emitir luz
como un río que cae en cascadas, pero también puede levantar hasta los cielos
inmensas olas oceánicas, tan salvajes e indómitas como una tormenta tenaz. Si
atrapamos su mirada, se dice que sus centelleantes ojos devolverán nuestra mirada
envueltos en misterio, éxtasis hipnótico, mientras que lentamente saca de nuestras
profundidades una desconocida y latente ternura que duerme impresa entre nuestros
sueños. Y cuando nos habla, oiremos el distante murmullo de aguas corrientes
fluyendo en su voz.
Con una persistente ternura en su mandato, Nixsa evoca de los océanos a seres
elementales diminutos, conocidos como las Ondinas de su Reino. Llueven en gotas
alrededor suyo; pequeños, plateados chorrillos de agua; delicadas y alegres
criaturas que danzan con el delfín, y giran en remolinos con las sirenas y peces del mar. Se
nos dice que si miramos cuidadosamente, podemos verlos caer en forma de cascada en
los arroyos que descienden por las laderas, durmiendo en conchas entre las piedras de
las orillas, o paseando alegremente en las espaldas de las olas espumosas de las
mareas.

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