El Dragón

El dragón (del latín draco, y éste del griego drakon, “víbora” o “serpiente” es un criatura fantástica que aparece en diversas formas en varias culturas en todo el mundo, con diferentes simbolismos asociados.

Generalidades

En ocasiones se le representa como una serpiente voladora o colosal (cósmica) pero la imagen estereotípica reproducida por Occidente es la de un reptil monstruoso de gran tamaño, de largo y delgado cuello y cola, provisto de una piel escamosa difícil de penetrar, alas membranosas en sus hombros que generalmente le permiten volar, cuatro patas (a veces dos cuando sus alas son sus extremidades delanteras) poderosas garras, y una fuerte boca que escupe fuego.
En cada civilización la figura del dragón juega un papel importante como dios, guardián, y en algunos casos como demonio, pero todos estos sentidos mitológicos están de acuerdo en que se trata de un ser poderoso y respetable, en algunas civilizaciones es reconocido también por poseer gran sabiduría. Los dragones a menudo pasan por tener un significado espiritual mayor en varias religiones y culturas del mundo.

El que tanto culturas occidentales como orientales haya imaginado reptiles gigantes y alados se puede atribuir al contacto con gaviales, cocodrilos y caimanes; al hallazgo de fósiles de dinosaurios mezclados con otros de animales voladores como pteranodontes y avimimus [cita requerida] y a la asociación de lagartos y reptiles con la sexualidad masculina. En Sudamérica en particular ha habido muchos descubrimientos de dinosaurios emplumados, lo que explicaría su versión de los dragones. Algunos afirman que los dragones realmente existieron basándose en que en cada cultura habla de dichas criaturas desde mucho antes que tuvieran comunicación entre si, no se lo dejan a la casualidad.
En la mayoría de las religiones encontramos cultos fálicos y sexuales , ritos de fertilidad y culto a la familia, relacionados con el instinto sexual, social y de reproducción, que buscan sublimar en energía espiritual. Esta energía se expresaría en forma de impulso sexual, y sublimada se expresaría en forma de hermandad y de solidaridad. Ya Freud en su teoría del eros, insistió en poner al impulso sexual sublimado, como origen de religión y cultura. Un ejemplo es la imagen tradicional de Jesús de Nazaret como hombre soltero celibe, sin esposa ni hijos. Recurrente en muchas religiones de Asia, la América precolombina y Europa en la edad antigua, para el monacato masculino y femenino.
La conclusión a la que llegan algunas de las cosmovisiones orientales y herméticas occidentales, sería la de que el ser humano es una trinidad de materia, energía y conciencia. Este paradigma “energético” del ser humano, está desarrollado con todo un sistema de creencias.
Esa energía, sería la causante de las capacidades de los individuos psíquicos y de toda suerte de fenómenos paranormales. Concretamente, la energía psíquica se suele simbolizar con un animal, que fue venerado en la antigüedad por todo tipo de civilizaciones, desde la egipcia, pasando por las indostánicas y las antiguas civilizaciones aztecas y mayas: la serpiente. La serpiente de Adán y Eva, las serpientes representadas en los símbolos de las farmacias y en la vara de esculapio, símbolo de la medicina, así como las serpientes que llevaban en su corona los faraones.
Según las distintas culturas
” El rasgo común de todos los dragones es como todo tipo de características de animales de Tierra Mar y Aire, se fusionan de una forma tan armoniosa, que siempre resulta ser la criatura mas bella e imponente que se haya visto, y que representa el mas perfecto balance entre belleza y fealdad. Un animal divino y el único digno de ser el emblema y guardián del poder de la naturaleza. ”
El simbolismo alrededor del dragón es esencialmente el de la lucha. La lucha entre el dragón y un héroe o un dios tiene, sin embargo, distintos significados. En estos míticos combates el dragón asume dos papeles, el de devorador y el de guardián que tienen finalmente una sola raíz: el de un ser cósmico en espera, cuya acción implica la muerte -o el nacimiento- de un orden universal . Así, en un principio fueron los devoradores de dioses -algunos mitos refieren a los dragones la causa de los eclipses, por ejemplo-, o sus enemigos -caso de Apofis y Pithon, enemigos del sol-; posteriormente los dragones fueron fuerzas a la que se les ofrecían doncellas de sacrificio, y no tardaron en concebirse como comedores de hombres. Mas ese papel no se aleja del de guardián, que implica la espera y mantenimiento de un orden, sea por una nueva vida para el universo o el de un lugar sagrado. Justamente porque son guardianes de algo sagrado es que son simbólicamente el puente a otro mundo o la prueba de todo héroe.
Las actitudes tomadas en las culturas del mundo frente a la figura del dragón y la lucha que supone se distancian en ocasiones. Particularmente comparando la idea del dragón en el Oriente lejano y la del dragón en Occidente. Los dragones chinos (o Longs), los japoneses (o Ryûs) y los coreanos son vistos generalmente como benévolos, mientras que los europeos son generalmente malévolos. Sin embargo, los dragones malévolos no están restringidos a Europa y ocurren también en la mitología persa y otras culturas. El tema es por supuesto complejo, y a variado a lo largo de la historia, por ejemplo, entre los romanos, típicos representantes del Occidente antiguo, el dragón era considerado un símbolo de poder y sabiduría.

Oriente cercano

En el Oriente Próximo simbolizaba el mal y la ruina.
En Enuma Elish, una epopeya escrita hacia 2000 a.C., la diosa Tiamat es un dragón que simboliza los océanos y comanda las hordas del mal, y cuya destrucción previa era necesaria para crear un nuevo universo ordenado.
Según los antiguos egipcios, Apofis, el dragón de la oscuridad, era echado al amanecer por el dios del Sol, Ra.
En las Sagradas Escrituras hebreas el dragón representa el mal y la muerte.
En la mitología persa destaca el caso del Azi Dahaka, un dragón malévolo.

Oriente lejano

En muchas culturas orientales los dragones eran, y en algunos cultos son todavía, reverenciados como representantes de las fuerzas primitivas de la naturaleza y el Universo.
Si un dragón volara desde Europa hasta China o Japón experimentaría un shock cultural. En efecto, en lugar de ser aborrecido, temido y atacado, sería recibido con una sonrisa. Y es que en Oriente, el dragón siempre se ha considerado un criatura benéfica y un símbolo de buena fortuna.
A diferencia de sus principios occidentales, los dragones orientales no escupen fuego ni tienen alas, aunque normalmente pueden volar gracias a la magia. Un dragón típico de Oriente tiene cuernos de ciervo, cabeza de caballo, cuello de serpiente, garras de águilas, orejas de toro y bigotes largos como los de los gatos. En las leyendas chinas hay dragones que vigilan los cielos, dragones que traen la lluvia, y dragones que controlan los ríos y arroyos. En Japón, donde se los tiene por seres sabios, amables y siempre dispuestos a ayudar, los dragones han sido durante siglos el emblema oficial de la familia imperial.

Los dragones chinos y japoneses simbolizan el poder espiritual supremo, el poder terrenal y celestial, el conocimiento y la fuerza, y por lo tanto son benévolos. El dragón es la insignia más antigua del arte de estos países. Proporcionan salud y buena suerte y viven en el agua. Según las antiguas creencias chinas, traen la lluvia para la recolección. Es por eso que el dragón se convirtió en el símbolo imperial de ese país. En el Himalaya representan la buena suerte. Corea, como se dijo más arriba, también tiene sus dragones, de similar carácter positivo.

Tambien este se representa con cuernos y escamas, y su espinazo esta erizado como en púas, y una perla en la garganta que puede escupir el cual es el poder del sol que en el reside y base de su fuerza y poderes. Esta poderosa perla es la piedra mas sagrada y preciosa, de brillo propio y muy pero muy pesada, la llaman: “piedra que concede todos los deseos” y esta situada exactamente en el nivel nueve del cuello de un dragón. La perla puede regir, y de hecho rige, las mareas, las fases de la luna, la lluvia, el trueno, el relámpago eléctrico y el mismo ciclo de la vida y muerte transformación y renacimiento. Los dragones a veces las escupen, y su brillo puede iluminar bien una casa entera, y de hecho lo mejor de estas poderosas piedras es: Saborearlas pues saben al mejor y mas fino sorbo de vino jamás creado. Además quien posea una jamás podrá abusar de ella para su beneficio propio y solo podrá usarse siempre para lo que fue creada: para beneficio común de la naturaleza y todas sus especies.
Occidente

Las tribus paganas del norte de Europa asociaban su folclore con varios aspectos terroríficos del dragón. La mitología germana incluye al dragón (Nidhug o Níðhöggr) entre las fuerzas del inframundo. Se alimenta de las raíces de Yggdrasil, el fresno sagrado que extiende sus raices a través de todos los mundos. Los antiguos escandinavos (los vikingos, paganos) adornaban las proas de sus naves esculpiéndolas en forma de dragón. Usaban esta decoración en la creencia de que así asustarían a los espíritus (Landvaettir) que vigilaban las costas a las que llegaban. También los dragones aparecen en poemas germanos: en Beowulf, un poema épico anglosajón, el más antiguo que se conserva, se narra un combate con un dragón. Un hombre llamado Beowulf, que había librado a su pueblo de un monstruo mitad hombre y mitad diablo, luego, ya convertido en el rey, lucha contra un dragón, disputa en la que ambos mueren. En el Cantar de los Nibelungos, un poema épico medieval anónimo, Sigfrido mata a un dragón, y al ungirse con su sangre se hace inmune a todo mal.

Para los celtas, el dragón era una divinidad de los bosques, cuya fuerza podía ser controlada y utilizada por los magos. Entre los conquistadores celtas de Britania fue símbolo de soberanía, y durante la ocupación romana de la isla adornó los estandartes de guerra, convirtiéndose en un símbolo heráldico y luego militar.
Entre los romanos, como se dijo más arriba, el dragón era considerado un símbolo de poder y sabiduría.Para la mitología eslava, el dragón era una de las formas que adoptaba el dios Veles, señor del Mundo Subterráneo, adversario de Perún, dios del trueno.
Los cristianos heredaron la idea hebrea del dragón, que aparece en el Apocalipsis, del apóstol Juan, y en otras tradiciones posteriores. En el arte cristiano del Medievo simboliza el pecado y al aparecer bajo los pies de los santos y mártires representa el triunfo de la fe y los reinos cristianos sobre el diablo. La leyenda de San Jorge y el dragón, ilustrada en la figura de la derecha, muestra claramente este significado.
En el simbolismo medieval la idea de lucha contra dragones sirvió para fortalecer la motivación de los reinos cristianos[cita requerida]. Se presentaban a menudo también como representaciones de la apostasía, la herejía y la traición, pero también de cólera y envidia, y presagiaban grandes calamidades. Varias veces significaban la decadencia y la opresión, aunque sirvieron también como símbolos para la independencia, el liderazgo y la fuerza. Los colores a menudo determinaron el simbolismo que un dragón tenía. En la pauta del viaje del héroe, los dragones representaron el obstáculo o el temor, y el paso necesario para volver al hogar, y como muchos dragones se presentan también como la encarnación de la sabiduría, en esas tradiciones matar a uno de ellos no sólo daba acceso a sus riquezas sino también significaba que el caballero había vencido a la más astuta de las criaturas. Otra faceta del dragón en la mitología clásica de la época caballeresca es el dragón como guardián que custodia o secuestra princesas en sus castillos.
En el occidente de la actualidad es casi siempre concebido a la “hollywoodezca” es malvado, poderoso y cruel, una de las hazañas clásicas de los héroes ( Hércules, Sigurd, San Miguel, San Jorge ) era lograr matar un Dragón, en las leyendas alemanas antiguas protegían tesoros y secretos. En el dragón se ven la serpiente y el ave, como la tierra y el aire, los cuernos representan virilidad y fuerza, tomando forma de cuernos de ciervo, cabra, antílope o toro. De la misma forma la cola es de cocodrilo o dinosaurio, de pez o anguila, y hasta de delfín o culebra, Siempre se resume en la combinación de Fuego y agua. Y algunos lo caracterizan como un rasgo de cada estación, una seca y otra húmeda, Así es uno pensaría que debería verse como una cosa revuelta y sin forma, pero siempre ha sido un ser hermoso, imponente y de apariencia única. El dragón es sin duda y seguirá siendo el rey de los animales fantásticos y el mundo de la fantasía.

América precolombina
En la Mesoamérica precolombina existe una gran tradición de veneración a la serpiente como animal sagrado y a dragones serpentinos como seres divinos. Gracias al intercambio cultural debido en gran medida a las constantes guerras de conquista de algunos imperios mesoamericanos y el intercambio comercial de otros tantos, no era de sorprenderse que muchos pueblos compartieran no sólo creencias, sino que dioses extranjeros de pronto formaran parte integral de un panteón dado. De esta manera las criaturas mitológicas también eran absorbidas por le gente e incluídas en el folclor y creencias populares.
Los dragones mesoamericanos a menudo son acompañantes de dioses a quienes asisten en sus deberes. Tal es el caso de el dios tutelar de los tenochcas, Huitzilopochtli, a quien un dragón de fuego asiste como arma. Algunos dioses responsables de la lluvia (excepto Tlaloc) montan dragones de viento mientras lanzan dardos y flechas a las nubes ocasionando la lluvia.

Quetzalcóatl
Significado teológico e histórico de
Quetzalcoatl

Quetzalcoatl representa la dualidad inherente a la condición humana: la “serpiente” es cuerpo físico con sus limitaciones, y las “plumas” son los principios espirituales. Otros nombres aplicados a esta deidad era: Nahualpiltzintli, “príncipe de los naguales”, Moyocoyani, “quien se crea a sí mismo”, Ipalnemoani, “aquel por quien vivimos” y Tloque Nahuaque, “dueño del cerca y el junto”.
Quetzalcoatl es también el nombre nahuatl de los mesías mesoamericanos y el título de los sacerdotes supremos de la religión tolteca. Se manifestó en diversos profetas históricos, el último de los cuales fue Ce Acatl Topiltzin, rey de Tula que vivió entre los años 947 y 999 de la era cristiana.
Las enseñanzas de Quetzalcoatl quedaron recogidas en ciertos documentos llamados Huehuetlahtolli, “antiguas palabras”, transmitidos por tradición oral y puestos por escrito por los primeros cronistas españoles. Se han publicado traducciones parciales de los mismos, la última debida al antropoólogo Miguel León-Portilla.
A fin de propiciar la conversión de los nativos, los cronistas crearon el mito de que Quetzalcoatl era un apóstol cristiano (Santo Tomás). En la actualidad, esta idea es retomada por la Iglesia Mormona, la cual sostiene que la Serpiente Emplumada fue el nombre que tomó Jesús tras resucitar en el continente americano.

Algunas características casi siempre presentes en los dragones mesoamericanos son:

* Cuerpo serpentino o de serpiente.
* Extremidades con garras.
* Plumas (en tocado o como símbolo de divinidad).
* Capacidad de volar.

Ejemplos de estos dragones americanos son:

Nahuas

Ehecoatl — Serpiente de viento. Decían los antiguos nahuas que el dragón de viento barría con su aliento la tierra preparándola para recibir el regalo del agua divina, de esta manera se explicaban el viento que sopla anunciando la inimnente lluvia por caer.
Mazacoatl – Serpiente venado. Este tipo de dragones son viciosos, mitad venado mitad dragón, es un ser que disfruta al seducir a los mortales para después devorarlos. Desempeña un papel similar al de las sirenas o las harpías de la mitología griega.
Ocelocoatl – Serpiente tigre. El dragón tigre tiene la mitad anterior del cuerpo como el de un tigre americano o jaguar y de la cintura a la punta de la cola tiene el cuerpo de un dragón. Este dragón simboliza la tierra (tigre) y el agua (serpiente) en relación dependientes la una de la otra.
Quetzalcoatl – Serpiente emplumada. Los mexicas creían en Quetzalcoatl, la serpiente emplumada parecida al dragón oriental , Quezalcoatl es el nahual del dios tolteca homónimo patrono de la sabiduría, el sacerdocio, las artes y la estrella matutina. Este dios posee un plumaje de brillantes colores en donde predomina el verde turquesa, además de un gran tocado de plumas rodeando su cabeza a manera de melena. Aparece representado en muchas culturas como ornamento en muchas partes, desde vasijas ornamentadas hasta templos y edificios.
Xiuhcoatl – Serpiente de fuego. Este es un dragón color verde turquesa que puede verse en los cielos nocturnos cuando cruza el firmamento a toda prisa como estrella fugaz. Su apariencia es similar a la del dragón precioso, pero se puede diferenciar ya que en algunas ocasiones es representado como rojo con flamas turquesa alrededor de su cuerpo y con un tocado de largas plumas en vez de la melena característica del dragón precioso, además que muy frecuentemente es representado con un cascabel en la punta de la cola.
Mayas (Quichés)
Tepew y Kukumatz. Según las historias del Popol Vuh, Tepew y Kukumatz fueron dos dioses dragón que dieron forma y orden a todo lo creado por Corazón del Cielo a partir del caos primitivo. Cabe destacar que Kukumatz comparte muchas características con el maya Kukulkán o el tolteca Quetzalcóatl.

Fuente: Wiki

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