Ciclos Mágicos.

Como bruj@s aspiramos a vivir en armonía con la tierra y con sus ciclos naturales: con las estaciones del año, las fases de la Luna, el flujo de las mareas, los movimientos de las estrellas e incluso con las variaciones entre los días y las noches. Todas estas cosas poseen sus propias energías, que las obligan a crecer o a menguar, a estancarse o a fluir, y que las relacionan unas con otras. El cambio de la fase lunar y las estaciones del año contribuyen directamente al aumento o declive de las mareas, lo que explica, por ejemplo, que si la luna llena coincide con el equinoccio de primavera, la mar estará más encrespada de lo normal.
Por la ciencia sabemos que todo depende de las variaciones en la órbita de la Tierra alrededor del Sol o de la Luna alrededor de la Tierra y de las fluctuaciones en la gravedad. Asimismo, aunque con menos intensidad, los movimientos del resto de los planetas también provocan perturbaciones en el sistema solar. Por ello no debe sorprenderte que las energías que influyen sobre las aguas de nuestro planeta repercutan también sobre nosotros, las personas que vivimos en él, porque, al fin y al cabo, somos casi todo agua. Sabemos que los individuos tenemos ciclos que están conectados a las fases lunares; el ejemplo más evidente es el de la menstruación en las mujeres. Pero no son sólo los cambios en las hormonas los que influyen sobre los niveles de energía o en el temperamento de las mujeres en edad fértil. Existen ciclos de ánimo, intelecto, vitalidad, inspiración, etc, que también reflejan el mes lunar y que podemos percibir, con mayor o menor intensidad, en todas las personas. Estos cambios en el comportamiento y en la energía no sólo tienen un impacto sobre el individuo, que puede sentirse o no más capacitado para practicar la magia, sino también en los flujos energéticos del exterior que favorecen o complican el que lleve a cabo ciertos tipos de hechizos o de actos mágicos.

PRÁCTICA 1.
Si todavía no lo estás haciendo, empieza ahora a escribir un diario en el que vayas apuntando cuáles son tus sentimientos y niveles de energía. Toma nota de cómo te encuentras física, mental y emocionalmente, junto con el día, la hora, la fase lunar y la estación del año. Sé bastante concreta en cuanto a estos dos últimos detalles; por ejemplo, escribe: luna nueva y tres días, en lugar de limitarte a comentar que está en creciente o menguante. Te aconsejo que mires en qué fase está todas las noches, en vez de coger la información de un calendario o almanaque. Sería incluso mejor que pudieras salir a mirarla fuera y que te fijaras por dónde sale y se oculta en el cielo. Describe la estación guiándote por lo que ves en la naturaleza y no sólo diciendo: “Comienzos de primavera”. Señala también otros factores que puedan estar influyendo sobre tus niveles de energía, como por ejemplo que unos cuantos días durmiendo mal te han dejado rendida y bajo mínimos. Encontrarás también información parecida en los diarios que escribiste cuando realizaste los primeros ejercicios del libro. Para que este cuaderno te sea de utilidad, tendrás que mantenerlo al día durante varios meses o mejor un año. Y te merecerá la pena no sólo para armonizar tu magia, sino también para equilibrar otras áreas de tu vida que pueden verse afectadas por la variación en los niveles de energía.

Debes saber que no es fundamental que escojas el momento idóneo para realizar un acto mágico dependiendo de la estación o de la fase lunar, porque, de ser así, tardarías mucho tiempo en poder hacer los hechizos. No obstante, cuantos más flujos de energías puedas aprovechar, tanto más sencillo y efectivo será tu trabajo.

Fuente : Kate West

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