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Dic 16 2013

Aprovéchate de la energía de la Luna

Descubre cuáles son las fases lunares propicias para atraer amor, salud, belleza, dinero o cualquier otra cosa que requieras. Aprovecha los cambios lumínicos de nuestro satélite y extrae de ellos sus diferentes energías. Su influencia en nuestra vida doméstica y profesional te asombrará.

Haz-magia-lunarLa influencia de la Luna sobre nuestras vidas ha sido intuida desde los albores del tiempo. La imaginación humana ha urdido explicaciones fantásticas para sus cambios lumínicos, asociados por lo general a los ciclos de nacimiento y muerte. Una de las mitologías más antiguas, la brahmánica, procedente de la India, considera al satélite como el reino de los muertos, mientras que en Mesopotamia se creía que el calor de la Luna, más que el del Sol, era el responsable del crecimiento de las semillas y de las plantas. La civilización griega, cuna de los pueblos mediterráneos, veneraba estos aspectos en la triple diosa, figura constituida por la virgen cazadora Artemisa, cuyo arco simboliza la Luna creciente o nueva, Selene, la Luna llena o madura, y Hécate, la Luna menguante y oscura. Esta última era también representada con tres cuerpos o tres cabezas en alusión a esta trinidad cambiante. Se la veneraba por su doble función, como diosa de los partos y mensajera de la muerte. Y tanto ella como otras diosas lunares, Isis (Egipto), Isthar (Mesopotamia), Astarté (Fenicia), Diana (Roma) o Freya (Germania), fueron reverenciadas como patronas de las artes de encantamiento, dada la influencia que se atribuía a las fases lunares sobre los hechizos.

Esta creencia antiquísima fue recogida en el siglo VII a.C. por el poeta griego Hesiodo, quien elaboró una lista sobre el momento propicio del mes lunar para las faenas agrícolas y ganaderas. El catálogo de actividades era amplio: esquilar ovejas, castrar carneros, talar árboles, arrancar plantas medicinales y sembrar. Otros personajes célebres, como los médicos Hipócrates y Galeno, se atenían a los ciclos lunares en sus diagnósticos y tratamientos. Te invitamos aquí a observar las fases lunares y te proponemos realizar durante ellas algunas prácticas para comprobar si las tradiciones antiguas están o no equivocadas. O si, como sostienen los seguidores de la religión wicca, heredera de las prácticas paganas, es cierto que un hechizo programado en la fase lunar idónea para su finalidad tiene mayores posibilidades de cumplirse que aquellos que no lo están.

FASES DE LA LUNA: ¿CUÁNTO DURA CADA UNA?

La Luna tiene cuatro fases: Luna nueva (visibilidad nula), cuarto creciente, Luna llena (cien por cien de su visibilidad) y cuarto menguante. Con fines prácticos se dividen en cuatro ciclos de siete días cada uno, aunque la Luna nueva y la Luna llena solo permanecen como tales tres días.

Luna-nuevaLUNA NUEVA O NEGRA: MEDITACIÓN

Esta fase marca el inicio de un nuevo mes lunar de 29 días aproximadamente. La Luna se encuentra entre el Sol y la Tierra y muestra a esta su cara no iluminada, por lo que no es visible.

Hechizo: En la Antigüedad, durante los tres días en que la Luna es totalmente invisible, se depositaba en los cruces de caminos una ofrenda de frutos secos o flores blancas a la diosa Hécate para que esta concediera protección y sabiduría. Con este objetivo puedes colocar un ramo de claveles blancos en un lugar de paso de tu casa. Pero mientras se lleve a cabo esta parte del ciclo no es aconsejable realizar ningún tipo de hechizo. Dedica estos días simplemente a la reflexión y a la relajación, sin forzar ningún acontecimiento a tu alrededor. En todo caso puedes intentar tener sueños reveladores. Para ello haz alguna pregunta antes de irte a dormir. Escríbela con claridad en un papel y ponlo debajo de la almohada. Si la cuestión es crucial para tu vida la respuesta aparecerá durante la noche.

Prácticas: Reflexiona sobre las cosas que deseas comenzar a hacer el próximo mes, pero no apresures su inicio. El momento solo es bueno para curas depurativas. Realiza una de tres días a base de zumo de frutas o de caldos vegetales. Si tienes alguna planta enferma trátala ahora, pues estará más receptiva. O siembra flores de tallos subterráneos como los lirios, ya que crecerán más deprisa.

CUARTO CRECIENTE: REGENERACIÓN

Cuarto-crecienteDurante estos siete días el porcentaje de luz es del cincuenta por ciento.

Hechizo: Días propicios para atraer la prosperidad, el trabajo o las ventas, así como para realizar hechizos de pasión sexual. Para los asuntos materiales será mejor operar durante el primer cuarto creciente. Al atardecer de la primera noche pon en la ventana un recipiente con agua en la que hayas sumergido una piedra de Luna, un ojo de tigre y una malaquita. Retíralo al alba. Luego utiliza el agua así consagrada para poner en ella un ramo de laurel, árbol asociado a las sacerdotisas de Hécate. Enciende cada tarde junto al ramo una vela verde y pon en un cuenco una moneda. Al terminar esta fase entrega todas las monedas reunidas al primer pobre que encuentres. La magia lunar otorgará perseverancia y generosidad. Guarda las piedras para repetir el hechizo el próximo mes.

Sin embargo, si lo que quieres es asegurarte la llegada de un amor a tu vida, opera durante el segundo cuarto creciente. Haz lo mismo pero esta vez pon en el agua una piedra de Luna, una amatista y un cuarzo rosa. Deja el recipiente una sola noche y luego utiliza el agua para poner en ella un ramo de rosas rojas. Cada tarde enciende una vela rosa. Al finalizar toma 14 pétalos de rosa (siete por ti y siete por tu futuro amor o por la persona que deseas atraer) y ponlos juntos en un sobre con dos corazones. Después, guárdalo en una caja plateada o blanca. Repite la operación al mes siguiente.

Prácticas: Inicia ahora un nuevo trabajo o proyecto. Si te hayas con las fuerzas disminuidas convendrá que acudas a un nutricionista para que te recete vitaminas, minerales y otros suplementos con el fin de fortalecerte. Córtate el pelo y las uñas, si deseas que crezcan más deprisa. Apúntate a un gimnasio. Múdate de casa, estrena un coche, o encarga un electrodoméstico. Pero no pretendas curarte ahora de ninguna afección provocada por un exceso de toxinas o de bebida. La convalecencia será larga. No sanarás del todo hasta el próximo ciclo. Durante el segundo cuarto creciente tu estado de ánimo se verá alterado por la inquietud o por el nerviosismo, así que estarán indicados los ejercicios de relajación.

LUNA LLENA: PLENITUD

Luna-llenaEste período es de siete días, pero el plenilunio, con un porcentaje de superficie lunar iluminada del cien por cien, solo dura tres días.

Hechizo: Muy favorable para culminar todo lo iniciado en la fase anterior: dar a luz, declararse a un amor, exponer ideas en el trabajo, iniciar una relación o casarse. Los días más óptimos para cualquier hechizo serán los dos anteriores al plenilunio y los dos posteriores.

Si quieres que tu matrimonio sea feliz, expón los anillos de boda a la luz de la Luna llena durante toda una noche. Para asegurar la fidelidad y la duración deberás poner al atardecer un recipiente de cristal con una piedra de Luna y dos granates y luego rociar el dormitorio o la cama con tus dedos mojados en esta agua. Sin embargo, si lo que deseas es realizar un ritual de fertilidad o belleza, báñate en agua expuesta al influjo lunar con una piedra de Luna y un jaspe. Para atraer la protección lunar ofrece ese día a la Luna un ramo de siete rosas blancas. Guarda los pétalos con un caramelo de miel en un sobre blanco y este a su vez en una caja plateada o blanca. Renueva el hechizo cada mes.

Prácticas: Momento propicio para dar a conocer tus decisiones importantes, declararse a la persona amada, exponer tus sentimientos y organizar una cena romántica. La Luna llena aumenta la intuición, por lo que estos días serán también muy favorables para consultar a videntes o tener sueños proféticos. No será propicio, en cambio, para iniciar una medicación o una dieta alimenticia. Y tampoco para ir de compras, pues gastarás más de lo que habías planeado.

LUNA MENGUANTE: PURIFICACIÓN

Es la fase que se inicia tras los tres días posteriores al plenilunio. El porcentaje de iluminación vuelve a ser del cincuenta por ciento.

Hechizo: El primer cuarto de Luna menguante es muy propicio para hacer curas de estrés, retiros espirituales o reuniones con los amigos y la familia. Y sobre todo para purificar tu cuerpo y tu casa de energías negativas. Con ese fin pon en un tarro de cristal agua, sal, una piedra de Luna y un cuarzo blanco. Deja el recipiente en la ventana desde el atardecer hasta la mañana siguiente, moja los dedos de tu mano derecha en esta agua y rocía con ella cada rincón de tu casa y detrás de las puertas, con la intención de que la negatividad se vaya. Hazlo en sentido contrario a las agujas del reloj. Conserva un poco para mezclar con más agua y lavar con ella tus manos hasta los codos, tus ojos, tus oídos, tu nariz y tu cuello. Por último, arroja unas gotas sobre tu cabeza y sobre tus pies. Al realizar el ritual siente que el agua te protegerá de toda emoción negativa y te ayuda a liberarte de ataduras dañinas. O que favorece la curación de dolores crónicos. Durante el segundo cuarto pueden darse malentendidos en la convivencia o relación de pareja. Para evitar conflictos sentimentales ofrece a la Luna un ramo de claveles rosas. Cada atardecer enciende junto a este ramo un incienso de sándalo y una vela naranja. De ese modo potenciarás la armonía en el hogar.

Prácticas: Los días de Luna menguante son propicios para eliminar líquidos, grasas y toxinas y, por tanto, para comenzar una dieta y adelgazar, realizar un tratamiento de cutis o cortarse el pelo o las uñas que crecerán más despacio pero más fuertes. También para dar paseos solitarios y meditar, y encontrar soluciones intuitivas o sanear la casa a fondo, ya que hay menos humedad en el aire y eso favorece la limpieza de tapicerías, alfombras, suelos de madera, cortinas, etc. Los alimentos congelados en estos días y las pócimas con hierbas se conservarán más tiempo.

 

Fuente: http://horoscopos.masalladelaciencia.es

Autora:  Bárbara Shutton

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Dic 13 2013

ESA PARTE MÁS OSCURA DE LA RUEDA

arboles secosCuando llegamos a la festividad de Mabon comenzamos a introducirnos en la parte más oscura de la rueda, hemos celebrado los grandes fuegos de Beltane y también hemos vivido el esplendor de Litha y el apogeo del Sol en Lammas, pero la tierra nos advierte que debemos recoger las ultimas cosechas, nuestro alrededor comienza a teñirse de tonos marrones anunciando ese periodo de oscuridad y muerte de Samhain. Podemos percibir como gradualmente los días empiezan a ser más cortos, vemos como muchas aves migratorias viajan hacia el sur buscando el calor que ya no encuentran en las tierras del norte, la naturaleza nos está avisando del cambio de ciclo, es una época en la que miramos con nostalgia al pasado más reciente, sabemos que el Dios Sol comienza su ocaso y en cierta manera muchos paganos comenzamos a sentirlo en nuestro interior, el trabajo ya está hecho y la cosecha realizada, es hora de meditar y pensar en la rueda que se ha ido y preparar la siguiente.

Nos estamos acercando a Samhain, una de las festividades más importantes para los paganos junto con Beltane, es el comienzo de una nueva rueda, la tierra ya ha dado todos sus frutos y las temperaturas caen drásticamente, la muda de las hojas de los árboles que comenzó en Mabon es más que evidente, los arboles están semi-esqueléticos, y los tonos marrones se vuelven muchos más oscuros.

Podríamos decir que en la cúspide de Samhain es en la que empezamos a percibir ese frio invierno que nos está avisando de que Yule se acerca, ya no hay flores en el campo, la hierba está seca y los arboles están completamente cadavéricos, las nieves y las heladas ha convertido una tierra blanda fértil en una tierra dura e inerte, los animales vagan por el bosque buscando la poca hierba fresca que nace de las pocas horas de luz que nos otorga el día y otros directamente han pasado a invernar para poder despertar de nuevo en primavera, la tierra inactiva sabe que tiene que morir para después renacer de un sueño profundo del cual le tocara despertar.

Los vientos del norte susurran que nos acercamos a Yule los días se han vuelto muy grises las horas de luz pasan fugazmente las cuales se aprovechan al máximo cuando la niebla y la nieve no los permite, las noches sin luna son terriblemente largas y nos recuerdan la época oscura en la que estamos inmersos, las noches de luna llena son antagonistas de los largos días de sol del verano, en la luna de las noches largas en lo alto del cielo estrellado su luz hace brillar el hielo del campo de esa tierra que parece muerta pero que realmente está dormida esperando ese despertar, el Rey Roble esta agonizante y el Rey Acebo reclama su derecho a reinar.

rey acebo

Es muy normal que todos ansiemos la llegada de Yule, queremos que la tierra vuelva, que comience a renacer es algo que la mayoría de la tradiciones y muchas religiones del mundo celebran, sabemos que esta época del año es dura, pero no es eterna, es uno de los ciclos que la tierra sufre y vive, es en la muerte y en el nacimiento donde más se siente una vida, por eso encendemos ese roble en nuestras chimeneas calentado ese hogar y celebrando ese resurgir de la tierra que de nuevo comienza a latir, aun tenue, en Yule, y que el proceso de esa tierra inerte y dura comenzara a revertir para volver a ser blanda y fértil, la semilla ya está plantada y pronto veremos como esa llama de vida vuelve a darnos luz a la llegada de Imbolc.

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Dic 11 2013

Las saturnales romanas….

http://i2.wp.com/wiccaspain.es/blog/wp-content/uploads/2010/12/Saturnales-3.jpg?resize=300%2C164En la Antigua Roma, se celebraban una de las festividades populares más encendidas: las Saturnales. Y la Fiesta del Triunfo vinculada con la llegada de los generales romanos triunfantes luego de sus campañas exitosas. En las Saturnales la realidad social danzaba dentro de un juego de inversiones: el señor actuaba como esclavo, el esclavo como señor; lo antes prohibido era ahora permitido; lo que antes era restricción ahora estallaba en lujo o derroche. En la fiesta romana erupcionaba la vida sin diques de contención. Emergencia de un placentero, jubiloso caos. El regreso a lo caótico es recuperación del origen, del calor bullicioso de la primera vida, del mundo recién creado o manifestado. Y también el regreso al origen impelido por la fiesta era recuperación de un presunto paraíso inicial, donde los hombres vivían sin separaciones jerárquicas, sin opresión de unos sobre otros. Mediante una versión abreviada de una alocución de Klaus Brigmann nos acercaremos al pueblo embriagado de festiva alegría entre los templos y casas de la Ciudad Eterna.

La Fiesta del Triunfo

Las fiestas de la Roma antigua tuvieron su origen en la religión. Al igual que los demás pueblos de la Antigüedad, los romanos no conocían en su propia sociedad la diferencia entre fiestas religiosas y profanas ni la división de la sociedad en nexos personales políticos y eclesiales. Tal división llegó a ser una característica estructural importante de la sociedad de la Antigüedad tardía en Europa con la victoria del cristianismo y encontró una correspondencia clara en la coexistencia de fiestas eclesiásticas y profanas. La fiesta pública en Roma consistía en uno o dos días consagrados a los dioses. Su punto central estaba ocupado por el sacrificio o por otro rito, como por ejemplo una danza cultual. Tales actos se realizaban en nombre de la comunidad política, que era al mismo tiempo comunidad de culto. Culto y sacrificio servían para el mantenimiento de la paz con los dioses, siempre amenazada. Su alteración podía conmover los cimientos de la sociedad. Las deformaciones, epidemias del ganado, enfermedades, catástrofes naturales y derrotas en la guerra, en resumen, cualquier amenaza cuyo control superara las fuerzas humanas, era consecuencia del trastorno de la paz con los dioses. Aquella comunidad pequeña en origen, que habitaba en una estrecha franja de terreno y se veía obligada a defenderse de sus vecinos en todas direcciones, vivía temiendo constantemente la malevolencia de los poderes supraterrenales. Desde la siembra hasta la recolección, estas fuerzas debían ser aplacadas con sacrificios, oraciones y procesiones. En una palabra, mediante unos ritos bien meditados. Junto a la rica serie de fiestas que debían su aparición al ritmo del trabajo agrícola, surgieron aquellas otras fiestas y juegos instituidos por algún motivo especial, por ejemplo, catástrofes naturales y victorias o derrotas militares. En este contexto tienen también su fundamento los orígenes de los triunfos y las Saturnales. El triunfo fue, por su intención primera, cualquier cosa menos una exhibición profana de las victorias romanas. El caudillo triunfante, después de haber concluido victoriosamente una guerra, entraba en marcha solemne con el botín, los prisioneros y su ejército en el espacio amurallado de la ciudad, separado del hostil mundo exterior por una línea sagrada, el llamado pomerium. El ejército atravesaba esta línea al pasar por la puerta de triunfo. Se trata de un acto mágico y ritual por el que el ejército se purificaba de las culpas de sangre y la maldición de la guerra al penetrar en el espacio murado de la ciudad. El desfile del ejército terminaba en el Capitolio, donde el caudillo victorioso ofrecía los sacrificios. En aquel centro político-religioso de la comunidad, cumplía las promesas hechas en el momento de partida del ejército; este objetivo explica por qué el triunfo sólo podía celebrarse tras una guerra concluida victoriosamente.
Pero el triunfo no servía sólo para la purificación ritual del ejército y el cumplimiento sacral y jurídico de las obligaciones contraídas con los dioses, sino también para proteger mágicamente de las amenazas de malos demonios al vencedor en su regreso. Según una antiquísima idea, tales demonios acechaban de manera especial al hombre encumbrado por la victoria y el éxito; así, la persona del caudillo triunfante se protegía más que ninguna otra mediante amuletos colgados del carro triunfal y de su cuerpo, así como por otros medios para conjurar el mal. Sobre el carro triunfante, detrás del caudillo, iba un esclavo que decía en voz alta al triunfador, vestido con el traje etrusco de los antiguos reyes de Roma: “Recuerda que eres un hombre” y los soldados cantaban canciones burlescas referidas a su general que lo rebajaban a una escala humana absolutamente corriente. El mismo César tuvo que aceptar con motivo de su triunfo sobre los galos el año 46 a.C., que le insultaran llamándolo amante de un rey del Asia Menor de nombre Nicomedes: «César subyugó las Galias y Nicomedes a César; ahora César, que subyugó las Galias, celebra un triunfo ¡y Nicomedes, que subyugó a César, no lo celebra!
Esta costumbre sirvió en erigen para salvaguardar al caudillo de la envidia de los poderes infernales en el día más importante de su vida. Pero de ese modo, más allá de las consideraciones religiosas, se procuraba siempre relativizar las pretensiones de una grandeza sobrehumana mediante la broma de unas burlas divertidas o mordaces. César y los emperadores romanos tenían que aceptarlo y podían hacerlo.(1)

Las Saturnales

La Fiesta del Triunfo también le permitía al general triunfador ostentar y estimular el reconocimiento de sus proezas. En aquellas fiesta marcial participada el pueblo. En el año 46, Julio Cesar organizó una celebración de sus victorias sobre las Galias, Egipto, el Ponto y África durante diez días. Se obsequiaron muchos denarios, aceites y cereales. Se distribuyó gratuitamente  carne en un banquete público que se extendió a lo largo de 22.000 mesas.

La Fiesta del Triunfo fue, en definitiva, fagocitada por la voluntad de dominación política de los generales e imperatores de Roma. Pero la Fiesta del Triunfo sólo se consumaba en circunstancias excepcionales mientras que una festividad de regular realización…

…era la dedicada al dios Saturno, las Saturnales. Oficialmente se celebraban el día de la consagración del templo de Saturno en el Foro romano, el 17 de diciembre, con sacrificios y un banquete público festivo. Pero esta fiesta era tan apreciada por el pueblo, que de forma no oficial se festejaba a lo largo de siete días, del 17 al 23 de diciembre. Las autoridades estatales se vieron obligadas incluso a atender a la costumbre popular. A finales del siglo 1 d.C, las vacaciones judiciales se prolongaron definitivamente a cinco días. Las Saturnales eran, si se permite la comparación, Navidad y Carnaval a un mismo tiempo y el cristianismo victorioso de la Antigüedad tardía se las vio y deseó para acabar con la fiesta pagana. El calendario de Polemio Silvio del año 4.8 d.C. no denomina la fiesta, todavía viva, con el nombre del dios, sino que la llama “fiesta de los esclavos”, por su faceta más destacada, si bien es cierto que en sus orígenes no lo fue. Probablemente las saturnales fueron la fiesta de la finalización de los trabajos del campo, celebrada tras la conclusión de la siembra de invierno, cuando el ritmo de las estaciones dejaba a toda la familia campesina, incluidos los esclavos domésticos, tiempo para descansar del esfuerzo cotidiano. En medio de las dificultades de la II guerra Púnica, cuando Aníbal se encontraba en Italia, la fiesta oficial del dios Saturno se rehízo de acuerdo con el ritual griego. Pero esta reforma  no afectó al carácter de la celebración popular, en la que todos se esforzaban por pasárselo bien.

Vivir y dejar vivir era el lema de la fiesta y el 17 de diciembre, según cuenta el poeta Cátulo, su mejor día. Catón el Viejo, que por lo demás calculaba con un rigor sin compasión los costos y utilidad del trabajo de los esclavos de sus posesiones rurales, les concedía en las Saturnales una racióm extra de 3,5 litros de vino. Las mismas escuelas, que en otras ocasiones no prestaban atención alguna a las numerosísimas fiestas del calendario romano, cerraban sus puertas en estas fechas. Lo que de ordinario esta prohibido, se autorizaba en estos días locos. Las leyes contra el lujo permitían en las Saturnales gastar en comidas una cantidad mayor que en los días corrientes y quien no aprovechaba la oportunidad para cogerse una melopea resultaba desagradablemente llamativo. Como mucho, se condescendía con las rarezas del erudito que buscaba inútilmente un refugio en su cuarto de estudio para huir del guirigay ruidoso y alegre que llenaba toda la casa. Pero, en especial, en el interior de la familia se eliminaban todas las barreras que separaban al esclavo del hombre libre. El juego de los dados, estrictamente prohibido en fechas normales, aunaba a señores y siervos.

La representación de gráfica de las Saturnales en el calendario de Fiocalo (del año 336 d.C.) nos muestra, entre otros motivos, una mesa de juego con dados y cubilete y debajo la siguiente inscripción: “Ahora, esclavo doméstico, puedes echar una partidita con tu señor”. Esto podía entenderse en sentido estrictamente literal. Sabemos que en las Saturnales el esclavo tenía licencia para “dar la vuelta a la tortilla” y decir a su señor verdades incómodas. El mundo quedaba patas arriba y podía ocurrir que los señores sirvieran a sus propios esclavos.

…En las Saturnales se jugaba al mundo al revés y se caricaturizaban leyes y cargos públicos. La dignidad de rey de las Saturnales, que presidía aquel enloquecido ajetreo provisto de la autoridad suprema, se echaba a suertes. Luciano a vuelve a darnos una idea de su gobierno burlesco poniendo en boca del dios Saturno estas palabras en alabanza de su fiesta: “Y una vez que los dados te dan la suerte de ser rey, sólo en virtud de esa dignidad tienes el derecho a que no se te impongan órdenes ridículas, mientras que tú puedes ordenar a uno que declare algo vergonzoso de sí mismo, a otro que baile desnudo, a un tercero que cargue con la flautista y la lleve a hombros tres veces por toda la casa; todo ello es, sin duda, una prueba de que puedo repartir dones importantes.”

Pero las Saturnales no eran sólo el carnaval de los romanos; en muchos aspectos se parecían, por ejemplo, a la costumbre de encender velas y hacerse regalos, a nuestra fiestas populares de Navidad. En un principio era habitual regalarse velas y muñecos de barro -donativos rituales en origen, cuyo sentido es muy debatido. Luego, en parte por influencia griega, fue común agradecer con alguna pequeña atención o con un regalo en dinero a los amigos y a todas las personas a quienes se debía algo por algún servicio prestado. Las Saturnales tenían también en este sentido sus propias perfidias: nadie estaba a salvo de convertirse en víctima de algún regalo bromista y muy calculado.

…La eliminación de la división social entre libres y esclavos daba pie a diversas especulaciones sobre la esencia de la fiesta de las Saturnales. ¿Sería, quizá, un reflejo de la Edad de Oro, de aquellos felices comienzos de la humanidad, cuando bajo la égida de Saturno manaban leche y miel y no había ni señores ni esclavos? La utopía social se apoderó de la antigua fiesta campesina cuyos orígenes estaban lejos de una cultura urbana y cosmopolita que la interpretó como una reliquia de aquella época de justicia social en la que nadie era esclavo y no existía la propiedad privada. Pero, si la justicia social era un sueño y no podía restablecerse (pues, en definitiva, Saturno hubo de ceder su soberanía a Júpiter), había que hacer todo lo posible para que la semana puesta bajo el gobierno de Saturno ofreciera un reflejo de la antigua gloria. (2) (*)

(*) Fuente de todas las citas: Klaus Bringmann, El triunfo del emperador y las Saturnales de los esclavos en Roma, en La fiesta. De las saturnales a Woodstock, Ed. Alianza

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