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nov 15

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Los primeros pasos en la cristianización de viejos edificios paganos

El 28 de febrero de 380 Teodosio I el Grande (378 – 395) declara al cristianismo niceno religión oficial del Imperio Romano por el Edicto de Tesalónica (Código Teodosiano XVI, 1, 2). Uno de los problemas que se plantean a las autoridades cristianas es qué destino dar a los templos paganos. La respuesta más apropiada consiste en su purificación y metamorfosis en iglesias cristianas añadiéndoles un ábside en la parte trasera bien que esto conlleve un serio cambio en la cella de los santuarios paganos. En general los emperadores cristianos intentan conservar los antiguos templos paganos por móviles estéticos. Los pensadores cristianos distinguen dos tipos de obras de arte. Unas son simples adornos y merecen conservarse. Las segundas son las que llevan al paganismo. Éstas merecen destruirse. Al primer tipo pertenecen las construcciones arquitectónicas. En cambio las estatuas de dioses se enmarcan en el segundo. Por eso los cristianos destruyen con más encarnizamiento las imágenes de las antiguas divinidades.

En 370 se ordena el destino del Panteón de Roma a usos seculares (Código Teodosiano XIV, 3, 10). Una medida de 399 prohíbe los sacrificios pero insiste en la salvaguarda de los adornos de los edificios públicos (Código Teodosiano XVI, 10, 15). Una segunda del mismo año prohíbe la destrucción de templos (Código Teodosiano XVI, 10, 18) . En 408 se decreta el empleo ad usum publicum (para uso público) de todos los viejos santuarios una vez purificados con el signo de la venerable religión cristiana (Código Teodosiano XVI, 10, 19). Ello significa que habría de añadirse una cruz escultórica, musivaria o pictórica.

El emperador Mayoriano (457 – 461) impone multa de 50 sueldos de oro a los altos funcionarios que permitan demoler los templos y demás monumentos antiguos. También dispone la flagelación y el corte de las manos a todo empleado subalterno que coopere a esas tareas destructivas (Legum novellarum divi Maiorani augusti IV, 6).

Sin embargo la legislación imperial no provee estipendio alguno para el mantenimiento de aquellos edificios. Esto explica su pronta ruina si se une a otros factores:

- Imposibilidad económica de los romanos de sostener sus monumentos de manera privada

- Terremotos de 407, 442 y 486

- Inundaciones en 554 y 589

- La climatología de la Ciudad Eterna con sus fuertes dosis de humedad y calor facilitadora del nacimiento de una vegetación malsana para las antiguas construcciones donde se incrusta y cuya estabilidad amenaza al enraizarse en los intersticios. En 1855 R. Deckin contabiliza la presencia de más de 400 especies en la flora del Anfiteatro Flavio (llamado popularmente el Coloseo por la gigantesca estatua de Nerón identificado con el dios solar Helios) mientras que en 1912 G. Boni analiza la flora del Palatino menos variada que la del Coloseo pero no menos abundante.

Incendios como el que destruye en 363 d.C. el Templo de Apolo en el Palatium Maius. Allí estaba el Paladión. Ésta era una estatua de Minerva que según la tradición fue salvada por Eneas de la destrucción de Troya (también llamada Ilión) y a la que los paganos de la Urbs consideraban pignus salutis atque Imperii (garantía de la salvación y del Imperio). Los mitógrafos sostienen que ese ídolo fue llevado de Eneas al Lacio donde lo instala en la ciudad de Lavinium que Eneas construye en honor de su segunda esposa Lavina (la hija del rey Latino). Una vez muerto Eneas, cuando Iulo (vástago de Eneas y de su primera esposa la troyana Creusa quien muere en el momento de la entrada de los aqueos en Ilión) deja el gobierno de Lavinium a su madrastra y funda Alba Longa, traslada allí el Paladión. Al término de la Guerra Latina (340 – 338 a.C.) el Paladión se portaría a Roma. Lo único que hoy puede afirmarse es que el ídolo en principio se conserva dentro de la Ciudad Eterna en el Templo de Vesta. Heliogábalo (218 – 224) lo traslada a la parte principal del Palatium Maius por su antedicha consideración de garantía de la salvación y del Imperio. En el seno de aquel recinto palacial Constantino I o sus hijos Constantino II (337 – 340), Constante (337 – 350) y Constancio II (337 – 361) depositan el Paladión en el Templo de Apolo tal vez por su labor de ir cristianizando de modo progresivo el Imperio aunque sin excesivos enfrentamientos con el paganismo.

Si los edificios caen al suelo por causas materiales y no por la mano del hombre ya pueden emplearse sus materiales para las nuevas construcciones sin responsabilidad jurídica alguna. Esto explica las ruinas de Roma y no la acción de agentes extranjeros. En el siglo VI Casiodoro (Variae VII, 15) se extasía ante las maravillas de la Urbe y Procopio de Cesarea (De bello gothico IV, 22) alude a la buena conservación de las obras maestras de la arquitectura antigua en la Ciudad Eterna. A fines de la misma centuria el  Papa Gregorio Magno (Homilia XVIII in Ezechielem y Dialogus II, 15) exime de toda culpabilidad a los bárbaros en las destrucciones romanas. Un arrasamiento masivo de la Urbe sólo tiene lugar en 1084 cuando los normandos y sarracenos de Roberto Guiscardo incendian la zona comprendida entre el Anfiteatro Flavio  y la Basílica de San Juan de Letrán.

Una manera de proteger los edificios es convertirlos en iglesias cristianas. En 527 la reina ostrogoda Amalasunta (526 -535) permite al Papa Félix IV (526 – 530) aprovechar el Heroon del Divino Rómulo en el Foro Romano para convertirlo en una iglesia católica. El Heroon del Divino Rómulo se halla situado en la Vía Sacra del Foro. Había sido construido en 309 d.C. por el emperador Majencio (306 – 312) en memoria de su hijo Valerio Rómulo. Tiene una planta circular. Ofrece una fachada curva con una puerta de bronce flanqueada por dos columnas de pórfido con capiteles de mármol que sostienen un arquitrabe asimismo marmóreo. El Heroon del Divino Rómulo se desacraliza a raíz de la precitada disposición de 408 (Código Teodosiano XVI, 10, 19). Pasa entonces a propiedad imperial. Como son tantos los viejos santuarios que en 408 pasan a uso público y por tanto a engrosar los bienes del emperador muchos de ellos quedan en el abandono más absoluto pues las autoridades no saben qué destino encomendarles.

Félix IV piensa convertir el Heroon del Divino Rómulo en una iglesia consagrada a los Santos Cosme y Damián. Éstos son dos hermanos gemelos que estudian Medicina en Antioquía. Sufren martirio de 303 a 305 en la persecución de Diocleciano (284 – 305) en la ciudad de Egea en Cilicia (Asia Menor) según las Gestae Cosmae et Damiani. Sus cuerpos se veneran en Ciro en el siglo V a juzgar por el testimonio de Teodoreto de Ciro quien es obispo de aquella ciudad y manifiesta que allí se erigió una suntuosa basílica en honor de ambos hermanos. Es probable que sus cuerpos se llevaran a Ciro al ser los Santos Cosme y Damián naturales de esta ciudad. Ciro se halla cercana a la actual Alepo (Siria). Por tanto no dista mucho de Antioquía donde existían renombradas escuelas de enseñanza superior de modo que los dos hermanos se trasladan de Ciro a Antioquía para seguir los estudios de Medicina en la Perla del Orontes.

Las razones de Félix IV para dedicar el Heroon del Divino Rómulo a los Santos Cosme y Damián son fundamentalmente dos:

1) Recoger la popularidad de los Santos Cosme y Damián. En el siglo V se dedican en Constantinopla dos iglesias a ambos hermanos a las que Justiniano I (527 – 565) añade otras dos. En 457 la ciudad de Edesa les dedica un hospital. A comienzos del siglo VI el obispo Fulgencio de Ruspe lleva su devoción a Cerdeña cuando se exilia en aquella isla por las creencias homeas de los soberanos vándalos. El capadocio Sabas de Matalasca, quien fallece en 531, trasforma su casa paterna en iglesia dedicada a los Santos Cosme y Damián. A través del Calendario de Oxyrhynco de 535 se observa la devoción copta a aquellos santos médicos quienes gozan de templo propio en la localidad de Oxyrhynco

2) Ayudar a que en Roma se olvidara el culto pagano a los Dióscuros. Éstos son los dioses gemelos Cástor y Pólux. Según los mitógrafos la intervención milagrosa de los Dióscuros dio la victoria a los romanos en la batalla del Lago Regilo que sostuvieron contra los latinos hacia 496 a.C. Antes de ir a la guerra  los Dióscuros abrevaron sus caballos en la Fuente de Juturna que se encuentra en el mismo Foro Romano. La instalación de una iglesia dedicada a los santos gemelos Cosme y Damián haría olvidar el culto a los Dióscuros en el Foro Romano.

El caso de Cosme y Damián no es el único ejemplo de la utilización cristiana de santos para olvidar antiguos cultos paganos. La Virgen María pasa a ser la patrona de Atenas y sustituye con gran facilidad a Palas Atenea en esta función dado el carácter virginal de ambas. Las Letanías Lauretanas contemplan su origen en las imprecaciones a Isis durante la celebración de los misterios de esta última diosa en Roma. Isis amamantando a Horus produce el tipo iconográfico bizantino de la Virgen Galactophylousa que en Occidente crea el modelo iconográfico de la Virgen de la Leche.

La iconografía de Horus alanceando a Seth da lugar a las representaciones de San Jorge clavando la lanza al dragón. El popular San Nicolás (llamado de Mira en Oriente y de Bari en Occidente)  sustituye a Neptuno como protector de los navegantes por salvar su intercesión a unos marineros que le invocaron en medio de una fuerte tormenta. Los paganos tenían la costumbre de eregir templos a Apolo en la cima de los montes. Los cristianos hacen lo mismo con el Profeta Elías.  Algunos rasgos de Afrodita pasan a Santa Pelagia mientras que los hagiógrafos de San Demetrio y San Luciano de Antioquía se hacen eco de ciertas historias atribuidas a Baco (vg. el traslado del cadaver de San Luciano a lomos de un delfín). Además de cristianizar el viejo culto a los Dióscuros los Santos Cosme y Damián tienen el poder de curar por orden de Dios y con sus apariciones en sueños a los enfermos que duermen en sus templos. Los paganos atribuían ese don a Esculapio por sí mismo. Así dice Gregorio de Tours de los Santos Cosme y Damián en su libro Sobre la gloria de los mártires en la traducción de Casimiro Sánchez Aliseda :