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Ago 27 2012

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Historia del Tarot (segunda parte)

Artículo de Sergi Ferré Balagué, escrito en abril del 2011. Segunda parte, siglos XVIII, XIX, XX y XXI, el tarot esotérico y moderno. Ver primera parte, siglos XV, XVI y XVII, el tarot histórico.

5. Siglo XVIII.

5.1. Tarot de Flamand (1755 o 1770)

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La Papisa aquí es un espadachín y el Papa es Baco

Del mismo estilo que sigue el Tarot Belga de Vandenborre, derivado de diseños Italianos, franceses y suizos.

“Al igual que en muchas barajas antiguas, las cartas que siguen el modelo marsellés están invertidas especularmente, probablemente por realizar las planchas de impresión copiando directamente de las cartas.”
Las ilustraciones presentan variantes en las cartas de las esferas celestes y La Torre, y sobretodo en las cartas del Papa y la Papisa que aquí son sustituidas por el dios Baco y un espadachín español respectivamente. Estas dos imágenes papales fueron muy perseguidas por atacar el dogma de la iglesia, por eso a lo largo de la historia han sido alteradas repetidas veces. Debajo de estas líneas vemos otro ejemplo en el tarot de François Heri, donde las cambiaron por Júpiter y Juno.

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Tarot Heri: La Papisa aquí representada como Juno y el Papa como Júpiter

5.2. El tarot de Marsella (1760)

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Baraja de Grimaud según el diseño de Paul Marteau (1930)

Es el modelo que más ha perdurado en la historia constituyendo todo un estándar en el tarot, y aún hoy es el más usado.
Se conoce por Tarot de “Marsella” (sur de Francia) por ser una de las mayores áreas de fabricación de estas cartas.
“Aunque son relativamente modernas (Siglo XVIII) el estilo es intencionadamente medieval por recoger tradiciones y estilos anteriores; su similitud con las vidrieras de las catedrales es debido en parte a recoger la misma simbología y también a causas técnicas, pues dichas vidrieras también se realizaban a partir de moldes de madera.”
En el siglo XVIII encontramos una basta producción. Las barajas más importantes de este estilo son las de Jean Dodal (Lyon, 1701-1715), Nicolas Conver (Marselles, 1760), Paul Marteau (Grimaud, 1930) y Alejandro Jodorowsky (Camoin, 1997)

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Camoin Jodorowsky (1997) – Heraclio Fournier – Dodal (1713) – Conver (1760)

5.3. Tarot de Court de Gébelin (1781)

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El Colgado aquí está derecho con el pie atado

En su obra de 1781, “El Mundo primitivo, analizado y comparado con el mundo moderno”, lanza la teoría del origen faraónico del Tarot y de que fue este el medio por el cual los últimos sacerdotes egipcios preservaron su sabiduría de la masacre de los cristianos fundamentalistas. “Los actuales historiadores consideran inverosímil esta teoría y datan el Tarot, como hemos visto, en la Edad Media. Pero dado que Gébelin era culto, rico, bien relacionado y masón, esta teoría fue aceptada como un dogma de fe durante casi 200 años y aún en la actualidad es defendida por algunos con verdadero fanatismo.”
Como se observa en la imagen su baraja no es de estilo egipcio sino que sigue el modelo marsellés.
Otra hipótesis fue que el tarot está creado sobre el número siete, sagrado para los egipcios. Los arcanos mayores numerados son veintiuno (tres veces siete), y los arcanos menores constan de catorce cartas (dos veces siete), y el número total de las mismas es de setenta y siete (once veces siete), ya que El Loco no está numerado.

5.4. El tarot de Etteilla (1785)

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Etteilla creó el Egipcio, Gran Etteilla (imagen) y Gran Oráculo

El peluquero Jean-Baptiste Alliette invirtió su apellido para convertirse en el ocultista Etteilla.
Si el tarot había sido hasta entonces patrimonio de ocultistas y eruditos, con Etteilla, que estaba dotado de gran verborrea y algo de cultura general y esotérica, se popularizó convirtiéndose en un servicio más de consumo.
Alliette recogió las ideas de Court de Gebelin para adaptarlas luego a su uso comercial como medio de adivinación, con lo que consiguió cosechar una gran fortuna.
Posteriormente recibió duras críticas de Eliphas Levi que consideraba que no se debía profanar el tarot para fines mundanos y utilitarios. Aun así tuvo sus seguidores como Mlle. Lenormand. No obstante la adivinación “ortodoxa” ha tomado muchas de las ideas de Etteilla, como el interpretar las cartas según salgan invertidas o al derecho, o el hecho de incluir asociaciones astrológicas en las láminas.

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Se han echo muchas versiones del Tarot de Mlle Lenormand (imagen)

6. Siglo XIX.

6.1. Tarot Soprafino, Piamontés o Milanés (1835)

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Uno de los más tarots más bellos del siglo XIX, diseñado por Ferdinando Gumppenberg e impreso por Carlo della Rocca, que dio origen a lo que podría llamarse Tarot clásico italiano.
“No fue grabado a partir de planchas de madera como los anteriores sino con placas metálicas, lo que permitía mayor detalle y precisión en el dibujo, por lo que fue llamado “Suprafino”, superfino en italiano.
Aunque muy influenciado por el modelo de Marsella se aparta en gran medida de él por derivar de barajas alemanas.”

6.2. El tarot de Eliphas Lévi (1861)

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Son diseños de Lévi, aunque nunca hizo un tarot completo

Alphonse Louis Constant inició sus pasos encaminado hacia la religión católica, pero finalmente fue expulsado del seminario debido a sus ideas libertarias y subversivas contra la Iglesia y el Estado, que acabaron por llevarle a la cárcel. Aun así, y a pesar de no haber sido ordenado nunca sacerdote, se auto-proclamaba abad y vestía sotana. Finalmente, desencantado por la rigidez y la hipocresía eclesiástica se pasó definitivamente a la vida laica como Eliphas Lévi (su nombre traducido al hebreo). Se definía como “dibujante, pintor, hombre de letras, pobre y amigo de los pobres”.
En 1861 publicó la versión completa de su libro “Dogma y Ritual de Alta Magia”, donde realizaba asociaciones que tuvieron mucha repercusión posterior. Por ejemplo, atribuyó a cada uno de los veintidós arcanos mayores una de las veintidós letras del alfabeto hebreo. También se dio cuenta de que en el Árbol de la Vida cabalístico existen veintidós senderos que unen entre sí a los diez sefirot, con lo que también relacionó cada uno de estos caminos con un triunfo del tarot.

6.3. El tarot de Wirth (1889)

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El Colgado, en Gébelin de pie, aquí vuelve a estar invertido

Oswald Wirth era un hombre polivalente. Fue seguidor de Stanislas de Guaita, que conocedor de sus dotes como ilustrador le encomendó restituir los arcanos mayores en su pureza primigenia. Para tal labor le facilitó un par de tarots, uno italiano y otro francés, así como el libro Dogma y Ritual de Alta Magia de Eliphas Lévi, además de supervisar personalmente todo el proceso. La baraja resultante vio la luz en 1889. Wirth siguió estudiando el simbolismo de los colores hasta que en 1937 se publicó una nueva versión coloreada. Fue el primero en reconocer el origen medieval del tarot frente a los que lo consideraban egipcio.

7. Siglo XX.

7.1. Tarot de Papus (1909)

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El estilo egipcio fue popularizado por Falconier en 1896

Gérard A. V. Encausse, más conocido como Papus, fue un excelente médico ruso que abandonó su labor para dedicarse al ocultismo. Sirvió al zar Nicolás II y a la zarina Alejandra con artes chamánicas, aunque más tarde se mostró preocupado por la dependencia que tenían éstos del ocultismo, y en especial de Rasputín, para aconsejarlos sobre temas de estado.
Es el autor de “El Tarot de los Bohemios”, una de las mejores obras sobre tarot, donde reproduce las láminas de Oswald Wirth.
En 1909 publica su propia baraja ilustrada por Gabriel Goudinat.

7.2. Tarot de Rider-Waite (1910)

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Waite eliminó las letras hebreas que otros autores incluyeron

Pintado por Pamela Colman Smith bajo la dirección de Arthur Edward Waite y publicado por la editorial Rider en Londres el 1910. Aunque fue cuando la hija de Waite vendió los derechos de la obra a la casa U.S. Games en 1971, que tubo una gran difusión en plena fiebre new age. Actualmente es una de las barajas más utilizadas compitiendo con el modelo marsellés.
Su mayor innovación reside en ilustrar los arcanos menores con una imagen simbólica que parece interpretar el significado de cada carta. Esto resultó muy atractivo para el uso popular del tarot, aunque resultó ofensivo para algunos ocultistas que opinaban que hacer demasiado obvio el significado de las cartas impedía el acceso a su sentido más profundo. Además también intercambió las posiciones de La Fuerza y La Justicia para hacerlas coincidir con los senderos cabalísticos, según las teorías de Eliphas Lévi que más tarde retomaría la Golden Dawn (Orden hermética del Alba Dorada), fraternidad a la que pertenecía Waite, que era su miembro más coherente, ya que no veía el tarot como un libro mágico sino como puro simbolismo.

7.3. Tarot de Aleister Crowley (1942)

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El ocultista Aleister Crowley era apodado La Gran Bestia

Pintado al acuarela entre 1938 y 1942, bajo la supervisión de Crowley, por Lady Frieda Harris, esposa de Sir Percy Harris, parlamentario británico, con un estilo pictórico abstracto y surrealista, y una temática erótica y fantasiosa.
Se publicó por primera vez en blanco y negro, en el libro “The book of Thoth” de 1944, y hasta 1977 no se editó en color.
Guarda muchas similitudes con el tarot de la Golden Dawn, escuela esotérica fundada en Inglaterra por Liddell Mathers (que cambió su nombre por MacGregor). Este era muy autoritario y pronto generó rechazo entre los adeptos de la fraternidad. Así que abandonó el liderazgo y se trasladó a París, donde conoció a un joven que decía ser la encarnación de Eliphas Lévi. Se trataba de Edward Alexander (que también cambió su nombre por Aleister Crowley), que lejos de resultar un apoyo para MacGregor acabó por colaborar en la destrucción de la Golden Dawn para fundar luego su propia sociedad. Esta lucha de egos tubo resultado dos barajas distintas aunque muy parecidas. El tarot de la Golden Dawn, dibujado por Robert Wang, y el de Crowley, que fue el que consiguió más popularidad gracias al movimiento hippie y al halo de misterio que siempre rodeó su vida. Su leyenda ha tenido una gran influencia en la imaginación y supersticiones populares.
Renombró algunos arcanos como El Hierofante (El Papa), El Ajuste (La Justicia), El Deseo (La Fuerza), El Arte (La Templanza), El Eón (El Juicio) y El Universo (El Mundo).

7.4. Finales del siglo XX.

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Karma tarot retrata los integrantes de una comuna hippy

En las últimas décadas del siglo XX hubo una gran proliferación de barajas en Europa, muchas de ellas de tema egipcio, aunque hubieron destacadas excepciones:

Tarot Esotérico (1976). Realizado en el norte de España por Maritxu Guler y Luis Peña Longa para la casa Fornier.

Tarot de Balbi (1976). Creada en los años sesenta por el pintor italiano Doménico Balbi según las descripciones de los arcanos mayores en los libros “Manual sintético y práctico de Tarot” (Eudes Picard, 1909) y “Enciclopedia de las ciencias ocultas” (anónimo, 1939). Incluye referencias a la astrología y la cábala.

Karma tarot (1983). Creado en los setenta por Birgit Boline Erfurt mientras vivía en comuna hippy de Copenhagen (imagen superior).

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De izquierda a derecha, El Loco en los tarots Esotérico, Balbi, Dalí y Scapini

  
El tarot de Dalí (1984). Una de las últimas obras de Salvador Dalí, realizada con collage y pintura. Aunque de innegable valor artístico sus asociaciones simbólicas son muy cuestionables.

Tarot Scapini (1985). Diseñado por el pintor y escultor Luigi Scapini, que simuló el estilo y los temas que posiblemente ilustraron las barajas del siglo XV, por lo que también se le conoce como “Tarot Medieval” pese a la época de su realización.

7.5. Jungian Tarot (1988).

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El Tarot junguiano diseñado por Robert Wang en 1988

Creado por Robert Wang, que fue discípulo de Carl G. Jung, es una muestra de la influencia que tubo este último en el tarot, aunque en su obra escrita escasamente lo nombrara.
Wang describe aquí los arcanos mayores como “arquetipos del inconsciente colectivo”, e incluye mándalas que aluden al “proceso de individuación”, todo ello símbolos tomados de la psicología analítica.
En 1980 otra autora, Sallie Nichols, había publicado “Jung y el Tarot” (con prólogo de Enrique Eskenazi en la edición en castellano), que proponia estudiar el tarot como un mapa de viaje en el que cada triunfo se asocia con una imagen arquetípica, como si fuera un reflejo de nuestra propia experiencia interna. Por lo tanto una lectura de tarot dejaba de ser una practica adivinatoria para enfocarla como un proceso de desarrollo personal.

8. Principios del siglo XXI.

8.1. The Mythic Tarot (2001)

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Tricia Newell fue la encargada de pintar estas láminas

Diseñado siguiendo el enfoque junguiano por Juliet Sharman-Burke, psicoterapeuta y tarotista, y Liz Greene, psicoanalista y astróloga. Ambientado en la mitología griega. Según sus autoras: “las cartas ilustran influencias y motivaciones ocultas”, que nos ayudan a “penetrar en el significado más profundo del momento e influir de forma más consciente en el futuro de dicho momento (…) En este sentido somos coautores de nuestro propio destino (…) El abordaje se realiza estudiando el simbolismo de las imágenes a través de mitos, cuentos, sueños y otros lenguajes simbólicos…”

8.2. The Cosmic Tarot (2001)
Creado por Norbert Lösche, licenciado en historia del Arte y estudioso del tarot. Sus cartas incluyen enseñanzas esotéricas tradicionales como astrología, numerología y cábala. Tiene el aliciente comercial de que algunos de los rostros que ilustran las cartas emulan facciones de estrellas de Hollywwod. Aunque se publicó primera vez en 1986 no se editó en España hasta el 2001.

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Cosmic Tarot: El Mago, La Sacerdotisa, El Dos de Copas y La Reina de Pentáculos

8.3. Tarot de Haindl (2002)

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Baraja diseñada y pintada por el pintor alemán Hermann Haindl, y comentada posteriormente en dos libros (ver bibliografía) por la escritora y especialista en tarot Rachel Pollack, que también es guionista de cómics.
Los cortesanos del tarot han sido sustituidos aquí por personajes míticos de la cultura indígena americana, así como por deidades egipcias, hindúes y europeas.
Otra novedad es la inclusión de las runas en los arcanos mayores en un intento por relacionar este arte adivinatorio germánico con las letras hebreas del judaísmo.

8.4. Reflexión: El tarot que viene.

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Performance “Todo cae por su propio peso”, Sergi Ferré 2001

Como hemos visto, desde donde podemos documentar su historia, el tarot siempre ha pertenecido a círculos artísticos, bohemios y liberales. Ya en sus albores, una de las primeras barajas fue encargada al artista Gringonneur por Carlos VI justo el mismo año en que éste se volvió loco. Posteriormente, como las primeras impresiones del tarot no eran asequibles económicamente a todo el mundo, donde se podían encontrar era en las tabernas que las utilizaban como reclamo para obtener clientes, o sea en ambientes oscuros bañados por alcohol. Cuando finalmente estas fueron más asequibles pasaron a manos de ocultistas, magos, chamanistas, sectarios… todos ellos vinculados con el arte en su utilización más delirante, miren por ejemplo los tarots de Salvador Dalí, Doménico Balbi, o el pintado por Frieda Harris para Crowley… Hasta que llegó Carl Gustav Jung para “esclarecer” los ámbitos del esoterismo con la luz del psicoanálisis. De repente esta herramienta delirante pasó a manos de psicólogos que decían seguir una línea más “científica” y se otorgaron la última palabra sobre el tema. Hoy día, en plena fiebre de sincretismo, se relaciona el tarot con cualquier disciplina y cultura que venga bien, por ejemplo, tarot con junguianismo, tarot con runas germánicas, tarot con artistas de Hollywood, tarot con budismo, tarot con psicomagia… ¿Es acertado hacerlo? Desde luego son los tiempos que corren. Hoy día el bombardeo de estímulos, el rápido acceso a la información, el ansia consumista, nos lleva a vivir una euforia aparentemente creativa, al mismo tiempo que imágenes apocalípticas de una sociedad sin valores que se autoconsume, que merece ser castigada, inundan nuestra vida.
Tanto el tarot como todos los ámbitos artísticos y humanos están recibiendo hoy una fuerte sacudida, preguntándose desesperadamente por sus valores intrínsecos: ¿Qué es el arte? ¿qué es la familia? ¿qué es la salud?… La respuesta está al final del camino. No basta con pensarlo, no basta con sentirlo, hay que estar ahí.

9. Bibliografía.

Salas, Emilio (1992). El gran libro del Tarot . Robin Book. Barcelona.
Eskenazi, Enrique (1978). Tarot, el arte de adivinar. Ed. Obelisco. Barcelona.
Jodorowsky, Alejandro. Costa, Marianne (2004). La vía del Tarot. Ed. Siruela.
Giles, Cynthia (1992). The Tarot. History, Mystery, and Lore. Ed. Fireside. New York.
Pollack, Rachel (1990). The Haindl Tarot. Newcastle Publishing Company.
Pollack, Rachel (1990). The Haindl Tarot: the Major Arcana. Newcastle Publishing Company.
Transcripción del curso Simbolismo del Tarot de Enrique Eskenazi (2002-03) por Sergi Ferré.
Sección Barajas históricas de portaltarot.com / Wikipedia, la enciclopedia libre.

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